domingo, 18 de agosto de 2013

Detrás de Cámaras. (Con Rubí).




 Janxx: Jake Pitts & Jinxx Ferguson.




Los cinco chicos estaban montados en una camioneta negra rumbo a los premios Revolver Golden Gods. Andy iba sentado solo, con las piernas sobre el asiento de la camioneta, recargando la cabeza en la ventana, quedándose casi dormido, hablando sobre los planes que tenía al día siguiente —y eso a nadie le importaba—. Ashley iba con la cabeza recargada en el hombro de Christian y este iba con los audífonos a todo volumen dándole poca importancia a lo que pasaba en su alrededor. Y atrás de todos ellos iban Jake y Jinxx. Jinxx estaba con las piernas y brazos cruzados mirando hacia la ventana, bastante molesto con Jake por ignorarle y por haberle empujado unos momentos antes. Él pretendía acercarse y darle un poco de cariño, pero parecía que Jake no estaba de humor y eso a Jinxx le molestaba demasiado.
Jinxx soltó un prolongado suspiro mirando a los autos que pasaban, aburriéndose en ello. No pretendía dirigirle la palabra a Jake, no después de su desprecio y aunque siempre era el que terminaba rogando de nuevo, planeaba no hacerlo esta vez.
Andy continuó hablando como una cotorra, para finalmente amenazar a cada uno con el dedo.
—Quiero que se comporten, hoy es un día importante —todos rodaron los ojos.
—Tranquilo, hombre, todo saldrá de puta madre —respondió Ashley de mala manera y Andy asintió.
—Eso espero.
El silencio se apoderó de la camioneta, sólo siendo audible la música de Christian proveniente de sus audífonos a todo volumen. Jinxx pudo sentir la atenta mirada de Jake sobre su nuca haciéndolo ponerse nervioso y aún así no, no le dirigiría la palabra. O al menos eso pensaba.
Ser el novio de Jake era realmente difícil y pesado, por el simple hecho de soportarlo, incluso él creía que se merecía un puto galardón por soportar su carácter a veces tan mamón, por cuatro años de relación. Él merecía un premio o una estatua por su clara paciencia. Cualquier persona ya lo hubiera mandado al infierno.
—Jinxx —un llamado muy bajo de tono y casi inaudible, excepto para él, llegó a sus oídos. Sintió como el asiento de la camioneta se hundía cada vez un poco más a su lado y eso significaba que se le estaba acercando. Apretó los labios formando una línea recta y casi suspendió su exhalación, guardando todo el aire que le faltaba por sacar en sus pulmones. Giró más la cabeza y apretó aún más los brazos alrededor de su cuerpo—. Bien, eso quieres, no te hablaré hoy entonces.
Jake se alejó de un empujón y luego se levantó y caminó incómodamente para llegar y sentarse sobre las piernas de Andy quien no dudo en comenzar a hacerle platica, pues nadie le hacía caso. Jinxx le miró por el rabillo del ojo y se sintió a morir. Jake era así, por primera vez creyó que se acercaría y le rogaría, pero claro, eso era pedir mucho de él y su ego, era muy fuerte. Incluso ahora se sentía celoso de que Jake riera de las tonterías de Andy, pero era lógico que ni siquiera le daba risa, sólo lo hacía por molestarle. Soltó un sollozo y subió las piernas al asiento para abrazarlas y hundir su cabeza en ellas hasta que les tocara bajar, luego se dio cuenta que no podía hacerlo, se vería muy vulnerable ante los ojos de Jake y eso no podía ser, así que optó por agachar la cabeza y cerrar los ojos. Debía tranquilizar su cabeza para las cámaras, debía lucir feliz. A veces se preguntaba a si mismo por qué continuaba con Jake si estaba más que claro que no lo soportaba a él y a su actitud de macho superado, y la respuesta llegaba automáticamente a su cabeza“porque le amas”. Por esa sencilla razón era por la que él seguía con Jake, porque no podía combatir con lo que sentía.
Cuando abrió los ojos y levantó la cabeza se encontró con la imagen de Andy tomando con toda la confianza del mundo el collar que él le había regalado a Jake, estando muy cerca y sonriéndole. Apretó sus nudillos hasta que estos quedaron más blancos de lo que ya eran por la rabia. Y es que Andy siempre se comportaba de esa manera, insinuándose, sonriéndole como un memo, acechando lo que por derecho le pertenecía a Jinxx.
Se les quedó mirando con mala gana, hasta que Jake lo miró por el rabillo de ojo, estirando la comisura de sus labios formando una sonrisa de ladeada, para después acariciar la mejilla de Andy con los dedos. Jinxx abrió los ojos a sobre manera y se mordió el labio, desviando la mirada nuevamente a la ventana. Más hijo de puta no podía ser. Sus ojos empezaron a escocer y él estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no derramar alguna lágrima, porque ninguna se la merecía el imbécil de su novio. Pasó su ante brazo por sus ojos limpiándose muy bien y respiró profundo tratando de tranquilizarse y dejar todo de lado. No era la primera y la última vez que se comportaba de esa forma, ya estaba acostumbrado, ¿no?
Casi híperventilando y con la mirada —muy furiosa— pegada a la ventanilla, fue llamado por un Andy sonriente y sonrojado. Casi quiso romperle la cara de muñeco que tenía, pero se seguía recordando el ‘debes demostrarte firme’. Bajó de la camioneta con una sonrisa muy bien practicada, de todas las veces que sucedía lo mismo con su novio, y lo que más le encantaba es que se confundía, Jake no comprendía esa sonrisa aún y le volvía loco el no saber si estaba bien o estaba disimulando. Se acomodó el cabello a los lados y lo peino como una diva, se colocó unos lentes oscuros, por si su mirada le delataba y dejó caer el peso en una pierna, haciendo notar su cadera. Jake le miró por el rabillo del ojo y luego le dio la espalda colocándose unos lentes oscuros también, caminando atrás de Andy. Jinxx suspiró, sabía que aún estaba muy lejos de que él le pidiera disculpas. 
Comenzaron a caminar por la ‘alfombra negra’ que más bien era una imitación corriente y chafa de la verdadera alfombra roja. Había muchos paparazzi y todos necesitaban tomar fotos, así que siguió con la falsa sonrisa en la cara mientras intentaba abrir más las piernas y alcanzar a Jake. Y lo logró disimuladamente, por supuesto. Justo más enfrente Andy se encontraba ya con Sebastian Bach, que ya comenzaba a llamarles para preguntarles un par de cosas más sobre la banda. Jake se colocó del lado contrario de Andy y Jinxx caminó hacía él. Muy obvio claro, pero para todos los demás algo realmente sin importancia. Andy y Ashley hablaban y reían, Christian les seguía y por otro lado Jinxx tenía la cabeza hacia abajo. Intentaba disimuladamente acercarse a Jake, provocarle alguna reacción aunque fuera mala, sin embargo nada lograba, sólo que se alejara unos diminutos pasos. La tensión entre ellos se estaba acumulando y Jinxx comenzaba a patear el suelo con la punta de su zapato. Cuando Sebastian decidió hacerles un par de preguntas a él y a Jake estaban tan distraídos que contestaron básicamente lo de siempre.
Jake contestó con todas las ganas del mundo, totalmente animado y con esa gran sonrisa que se cargaba. Jinxx sólo se dedicó a responder tímidamente algunas cosas, forzando una sonrisa. Sebastian dio por terminada la pequeña entrevista y todos se despidieron para la cámara. Él se despidió de cada uno amistosamente y se fue, dejando a los cinco chicos solos. Los paparazzí continuaron con su labor de tomar fotos como locos y los chicos posaron como siempre, sin el menor inconveniente. Jinxx rozó levemente la mano de Jake con la suya en una de esas poses, ambos sonriendo como idiotas enamorados por dentro, pero no demostrando ninguna emoción más que seriedad por fuera. El orgullo ambos lo tenían muy elevado, de eso nadie tenía duda. Y ninguno de los dos lo dejaría de lado. Aunque, sorprendentemente, no era tan difícil que esos dos se reconciliaran, con un poco de buen sexo no había quién pudiese recordarles su anterior pelea.
Después de un tiempo, los cinco chicos caminaron hacia adentro, como siempre, Andy al frente como el gran líder que se sentía. Jinxx caminó detrás de todos con las manos metidas en los bolsillos mirando al suelo, y era un milagro que no se hubiese caído ya con lo torpe que era. Jake detuvo su paso, provocando que Jinxx chocara con su espalda y alzará la mirada.
—¿Podrías caminar más rápido? Eres un lento —dijo Jake secamente sin siquiera voltear, Jinxx frunció el entrecejo.
—¿Podrías dejar de ser tan hijo de puta? Eres un imbécil —respondió con seguridad, y dicho eso último lo empujó con su hombro pasando de él. Jake se le quedó mirando con la sangre hirviendo dentro de su sistema. Pero al final camino detrás de él, alcanzándolo y tomando de su brazo.
—Deja de comportarte como una mujer berrinchuda ¿quieres? Me tienes arto con tus rabietas, trata de calmarte por Dios —Jake casi lo zangoloteó y Jinxx aún indignándose más y quejándose bajo del dolor que le causaba, le soltó un escupitajo en la cara—. ¿¡Qué rayos pasa contigo!?
—¿¡Qué!? —Explotó Jinxx, soltándose del agarre de Jake gracias a un rasguño que le soltó en su brazo—. ¿¡Ahora resulta que soy yo al que le pasa algo!? ¡Mira sonso, por si no lo sabes, el que comenzó todo su show fuiste tú! ¡No me digas que a mí me pasa algo! ¿¡Me oíste!? —Jake frunció el ceño y luego sonrió como siempre. Con maldad—. ¿De qué carajo de ríes, idiota?
—¿Jinxx? —Ashley apareció con su copa de whisky y les miró con el ceño fruncido— ¿Estás bien? Tus gritos se oyen hasta allá, cálmense los dos.
—¿¡Tú qué te metes!? ¿A caso nunca has visto a una pareja tener una pequeña pelea? ¡¿AH?! —Ashley alzó los brazos y se giró dejándolos solos—. Y tú… —Señaló a Jake con un dedo el cual fácil, pudo haberle sacado los ojos—. ¡Me tienes arto! ¡Eres un maldito enfermo, un pervertido, un fácil! ¡Terminaría contigo…! ¡No! ¿Sabes qué? ¡Estoy demasiado arto, termino contigo! —Finalizó pateando el suelo y cruzándose de brazos mirando hacia otro lado. Jake miraba divertido esa escena aunque también con el ceño fruncido, sabía que Jinxx había explotado por los celos que le había causado con Andy en la van. —Jinxx, deja de ser una nenaza. —Jinxx abrió la boca indignado y caminó hacia una habitación con una estrella dorada en la puerta, más sin embargo esta no tenía nombre, así que tal vez se encontraba vacía y así era. Entró azotando la puerta pero olvidando poner el cerrojo y Jake entró tras él—. Déjame sólo ¿quieres? he terminado contigo.
—No puedes terminar conmigo.
—Claro que puedo y ya lo he hecho, puedes perderte, Pitts —finalizó Jinxx, sentándose en un sofá de cuero negro que se encontraba en la habitación. Jake se recargó sobre el marco de la puerta con ambos brazos cruzados, observando a Jinxx con una ceja alzada, totalmente inconforme.
—No, esto no es una cosa que puedas decidir solo, como cambiar de estilo, esto es algo que decidimos los dos —dijo Jake mirándolo directamente a los ojos, Jinxx desvió la mirada penetrante que tan incomodo lo ponía y pasó saliva.
—Sólo déjame tranquilo —respondió Jinxx en un hilo de voz—. Estoy cansado de ser tu puto perro mientras me tratas como una mierda, de estar atado todo el tiempo a ti, de ser tu jodida sombra y tu marioneta ¡déjame en paz, cabrón! ¡Estoy terminando contigo y claro que puedo decidirlo solo, porque no tienes poder sobre mí! —gritó con todo lo que le pudo dar su garganta, Jake soltó una risa y se separó de la puerta cerrándola detrás de él poniendo el cerrojo y caminando hacia donde Jinxx yacía.
—Por supuesto que tengo poder sobre ti, Jinxx —dijo Jake. El pequeño se removió en su lugar incomodo de la situación, todo en el mundo era probable, incluso que la pelea entre corea del norte y corea del sur se solucionara, excepto que Jake se largara de la habitación al ser un terco de mierda. Y Jinxx sabía muy bien a que iba esto, eso era lo que lo hacía ponerse el doble de nervioso de lo que ya se encontraba. De aquí no saldría ileso, pero se felicitaba mentalmente al ser capaz de enfrentar a Jake el solito, aunque de mucha ayuda no resultó.
—No —habló con la voz fallándole y eso le arruinó haciendo que sonara como un gatito maullando acorralado—. Jake, de verdad, déjame en paz.
Jake prácticamente estaba ya sobre él. Jinxx miraba hacia todos lados buscando algo que mirar con interés, pero la habitación estaba vacía, más que un sofá corriente y un perchero de madera.
—No, ¿y sabes por qué? —Jinxx negó levemente—, porque haces lo que yo siempre quiero —Jinxx apretó la mandíbula e hizo sus dientes rechinar.
—Mentira —murmuró y Jake acercó su rostro al de Jinxx.
—A que sí, pequeño.
Jinxx se inclinó hacia atrás sintiendo el aliento de Jake chocar con su nariz y luego giró la cabeza hacia algún lado.
—Vete ¿quieres? Debemos salir.
—Aún no empiezan los premios, y si lo hicieran, saldremos como hasta el final —sonrió con satisfacción Jake, cuando vio una mueca en los labios del menor—. ¿Pero sabes algo? —Jinxx negó con la cabeza aún girada, evitando hacer contacto con su piel y sus ojos—. Podemos divertirnos.
Los ojos de Jinxx se abrieron tanto que casi se ahoga con su saliva. Casi instintivamente retrocedió en el sofá hasta que llegó al respaldo y Jake ya le sonreía desde arriba.
—Jake, hablo en serio, no quiere tener nada que ver contigo nunca más —dijo Jinxx en un tono bajo de voz, lleno de miedo. Jake frunció el ceño.
—No sabes lo que dices —tomó el mentón de Jinxx obligándolo a mirarle—. Jinxx, di que me amas.
Jinxx apretó la piel del sofá con fuerza.
—No —respondió en seco y Jake por primera vez pareció sorprenderse de la actitud del pequeño, nunca creyó que se pudiese negar a decirle lo que siempre le decía como una colegiala enamorada, a todo momento. Los ojos de Jinxx viajaron por toda la habitación trancando de evitar inútilmente a Jake, quien apretó sus mejillas con sus dedos, haciéndole daño.
—Joder, ¿por qué siempre tienes que actuar como una jodida mujer? ¡Sólo te faltan las tetas y la vagina, cabronazo! —Le gritó en la cara, Jinxx se encogió en su lugar sintiéndose vulnerable, cerrando los ojos y teniendo miedo—. Jinxx, no lo repetiré dos veces, di que me amas.
—No… —murmuró Jinxx con temor—. Que te jodan.
Y ese fue el paso para que Jake perdiera los estribos y la poca cordura que le quedaba, se abalanzó contra Jinxx como un animal hambriento, besando todo su cuello sin la menor delicadeza, friccionándose contra su cuerpo. Jinxx se removió en un intento inútil de quitarlo de encima, pataleando y golpeando a Jake en los hombros. Pero éste ni se inmutó. Cuando hacían enfadar a Jake, no había —ni habría— poder humano que lo hiciera tranquilizarse hasta que él obtuviera lo que quisiera. Y sabía muy bien lo que quería esta vez.
—Vamos Jinxx —habló Jake en forma de susurro, cerca de su oído, robándole unos temblores bastantes delatantes—. ¿A quien intentas engañar? ¿A una chiquilla de cinco años? Porque a mí no. Deja de ser así, si lo te das cuenta, te lo estoy rogando.
Los ojos de Jinxx destellaron y casi quiso saltar por toda la habitación al darse cuenta de eso, pero luego se dio cuenta que mentía, estaba jugando con su pequeño e inútil cerebro. No estaba rogándole, estaba ordenándole y si seguía así, sería él quien terminaba rogando a Jake.
—No engaño a nadie. Acéptalo, hoy no ganas.
Jake frunció el ceño aún mas quedándose completamente serio y levantó su mirada encontrando a los ojos de Jinxx que comenzaba a asustarse por ese cambio tan radical. Las manos de Jinxx fueron aprisionadas contra el sofá dejándolo inmóvil y sin fuerzas de pelear. Sus ojos se aguaron y los pensamientos de humillación corrieron a su cabeza nuevamente. No tenía ni siquiera la fuerza de defenderse, unas miradas furiosas lo cohibían y le arruinaban la autoestima, así como el valor y el ego.
Otra vez estaba acorralado, otra vez estaba siendo su presa y otra vez estaba siendo el mismo cobarde ante los ojos de Jake. No podía creer que fuera tan fácil para él tenerlo de esa manera. Jinxx se removió con violencia para liberarse, pero lo único que consiguió fue que Jake lo tomará con más fuerza, haciéndole doler. Soltó un quejido con los cachetes rojos. Aunque pareciera cruel, Jake disfrutaba tenerlo así para él, apunto de llorar y rogando que no le hiciera nada con la mirada. Esa imagen le ponía mucho, le hacía perder por completo el control. 
—Jake, suéltame —los ojos le brillaron—. Por favor, no quiero. 
—¿Qué no quieres? —Jake frunció el entrecejo—. ¿Decir que me amas, o que te folle? 
Jinxx desvió la mirada de Jake una vez más, apretando los ojos. Tenía miedo, tenía ganas de soltarse a llorar como un crio, más sin embargo continuó haciéndose el fuerte ante Jake. Pero se estaba preguntándose seriamente si era una buena idea o no después de todo. 
—Jinxx, haces que pierda la paciencia —bufó Jake, rozó su rodilla contra la entre pierna de Jinxx logrando un gemido débil como respuesta—. Y mi paciencia es limitada, lo sabes bien.
Mordiéndose la lengua, Jinxx giró la cara.
—Me importa poco tu paciencia —soltó entre dientes. Jake le tomó un mechón de cabello con melosidad, pero después se lo jaló con saña haciendo que el rostro de Jinxx quedará a la altura del suyo. Sus miradas chocaban y casi se sentía el ambiente algo denso. Sí Jinxx pudiera asesinar con la mirada, Jake estaría demasiado muerto. Pero la realidad era otra. Jake subió las manos de Jinxx por arriba de su cabeza y las tomó con mucho más fuerza que antes, con una sola mano. La que tenía libre, tomó el rostro de Jinxx y lo acaricio un poco toscamente.
—¿Sabías que a mis dedos, les gusta jugar? — Jinxx abrió los ojos. Era el típico juego más brusco y sucio que a Jake le gustaba hacer cuando él se resistía—. Le gusta rodear, acariciar y entrar.
—Jake…
—A mis dedos, les gusta jalar, quitar y empujar.
Sus dedos de la mano libre bajaron por el pecho de Jinxx, hasta llegar a los botones de su camisa. Deslizando uno a uno Jinxx se mordió las mejillas para no soltar algún gemido.
—¡Detente!
La mano de Jake subió a su rostro y le soltó una leve bofetada.
—Cállate.
Sin una palabra más por parte de los dos, Jake continuó deslizando los botones de la camisa llegando así al último y abriéndola para ver el pecho blanco casi transparente de Jinxx.
Éste miraba hacia abajo con la mejilla roja por el golpe, temblando y con los ojos brillantes. Esta vez sí iba a llorar, su intento por parecer fuerte se había esfumado y sólo quedaba lo que realmente era, una persona sumisa cuando de Jake se trataba. Las pequeñas gotitas se escaparon por sus ojos, deslizándose por sus mejillas. Cosa que a Jake en ningún momento le importo, si Jinxx no cedía por la buena, cedería por la mala. Con el pecho desnudo de Jinxx expuesto a él, Jake tomó uno de sus pezones pellizcándolo entre sus dedos haciéndole quejar al pequeño. Jinxx estuvo a punto de gritar de nuevo que le dejase, que le daba asco y que quería irse, pero no quería otro golpe en su rostro como el anterior, así que se dedicó a aguantar todo lo que Jake le había, y estaba por hacerle. Jake tiró de él, mirándolo todas las expresiones de Jinxx, éste tenía los ojos cerrados con las mejillas rojas y en ellas, las lagrimas que seguían desentiendo de sus ojos. Y no sabía que es lo que eso causaba, que se cabreara aún más o que estuviera más excitado de lo que ya estaba. Bajó dejando besos húmedos por todo su blanco pecho, esparciéndolos por todo su contorno y al final atrapando un pezón con la humedad de su boca y pellizcando el otro con los dedos. Jinxx ahogó sus gemidos en un esfuerzo, ya que si fuera por él estaría gimiendo como todo una perra en celo pero en esta ocasión no le daría el gusto de escucharlo, esa batalla todavía la podía ganar, pero que equivocado estaba.
Tiró de sus manos para liberarse del agarre brusco de Jake, para intentar empujarle, pero cada vez que hacía fuerza y pegaba tirones, el otro apretaba más su agarré alrededor de las muñecas de Jinxx. El pecho comenzó a dolerle y sentía que no podía ni respirar bien por lo agitado que se sentía. Jake lamía, mordía y succionaba su pezón como un animal, y él intentaba morderse la lengua y las mejillas, para no soltar algo que le delatara, porque muy en el fondo, si el ponía de su parte sería algo excitante. Movió discretamente una de sus piernas hacia la entre pierna de Jake, casi con lentitud, para que el otro no notara sus intenciones. Avanzó con disimulo y sigilo, mientras que el otro estaba dedicado a besarle, este ideaba un plan en su cabeza y si las cosas seguían así funcionaría bastante bien. Y justo cuando estaba por levantar la pierna y darle un rodillazo a Jake para que le soltara, le sorprendió sentándose sobre su pierna inmovilizándolo.
—Te caché ¿a que sí? ¿Adivine? —Jake le mordió el pezón con fuerza, saña y lujuria. Jinxx le miró con los ojos llorosos y luego los cerró dejando caer la cabeza. Se estaba rindiendo. Jake se levantó de las piernas de Jinxx y las abrió a la fuerza. Ocupando aún su mano libre, llegó al botón de sus pantalones y lo deslizo para luego bajar la cremallera y comenzar a tirar de ellos hacia abajo. Jinxx levantó las caderas ayudándole a bajarlos, cosa que le sorprendió a Jake, sonrió por lo bajo creyendo que estaba ganando, pero le sorprendió aún más la patada en pleno rostro que recibió por parte del pequeño. Y seguía sin soltarle las manos, esta vez aplicando más fuerza.
—Mira —hablo por primera vez, demasiado molesto—, deja de resistirte.
Y le dio la vuelta a Jinxx con una sola mano, pegando su rostro en el sofá y sacándole los pantalones a la fuerza dejándolo tan indefenso y con unos pequeños calzoncillos.
Jinxx mordió su labio cuando sintió como Jake tomaba del filo de éstos y tiraba un poco, dispuesto a deshacerse de ellos de una vez por todas.
—¡Jake! —gritó, y para su sorpresa Jake se detuvo—. Por favor…
Volvió a llorar y a temblequear debajo de él. No quería, y esta vez era en serio. Otras veces sólo se daba del difícil, pero era muy diferente esta ocasión. Ya no quería que Jake le tocara. Estaba demasiado molesto y asustado para permitírselo
Jake lo observo desde arriba, sin expresión el rostro. Sonrió de esa forma de galán que dejaba a todo el mundo chorreando de baba.
—Mientras más te resistas, más seguir haciéndolo —fue lo único que dijo para bajar de un solo jalón la ropa interior de Jinxx, dejándolo expuesto ante él.
Jinxx temblequeó por el frió que sintió en todo su cuerpo, y cómo no, por el terror.
Jake recorrió sus dedos por todo su cuerpo desnudo hasta posarse sobre su trasero, donde le propino una nalgada. Jinxx apretó los ojos y volvió a removerse, se sentió humillado. Se sentía como la perra la barata de Jake, y no había mucha mentira en ello. Jake siempre lo tomaba cuando él quería, lo poseía y reclamaba su dominio. Y Jinxx se dejaba hacer, sin rechistar, porque no podía. ¿Realmente su amor era tan fuerte para dejarse tratar así? Pues sí, lo era. De lo que no estaba seguro era sobre el amor de Jake.
—Jake… —hablo después de un tiempo, con la voz quebrándose—. Si en verdad me quieres no me harás daño. ¿Me quieres, no?
Jake detuvo sus caricias y lo miró con una ceja alzada. Ahí fue cuando Jinxx pedía a gritos ser adivino para averiguar que era lo que tanto se estaba pensando. Jake suspiró.
Jinxx seguía con su pecho pegado al sofá y sus manos ya libres, cubrían sus ojos. Se estaba sintiendo tan usado.
—Respóndeme —habló tembloroso.
—Jinxx…
—¡Dime! ¿Me quieres o no? Entenderé si no, sabré entonces por que tu actitud chocante de estos años —Jinxx falló al final con su voz temblando. Jake se sentó entre las piernas de Jinxx completamente desnudo. Y aunque el pequeño intentó levantarse, aún con los pensamientos pegándole fuerte en su orgullo, Jake tomo la parte baja de las caderas de su novio y lo volvió a tumbar en el sofá.
—Te quiero, justamente.
—No lo parece, no eres un macho alfa Jake, debes saberlo.
—Eso ya lo sé y no es como que quisiera que me lo recordaras —Jake soltó un suspiro y presiono aún más el cuerpo de Jinxx contra el sofá—, pero es que enserio te quiero. Supongo que te quiero tanto que no sé como demostrarlo —Jinxx soltó una risa burlona.
—¿Has pensado que te he soportado mucho?
—Sí y por eso te quiero —Jinxx quitó una mano de sus ojos temblorosos y acuosos, y la doblo hasta llegar a la mano de Jake que le a presionaba contra el sofá.
—Entonces no deberías tratarme así, necesito un trato mejor —tiró de su mano, para quitarla de su espalda pero Jake la tomó y la dobló fuerte—. ¡Auch! ¿Qué pasa contigo? 
—No, ni lo sueñes.
Jinxx sonrió por lo bajo y aunque sabía que no podía dejar a Jake con las ganas, ya le había humillado un poco. Hacer decir a Jake algo sobre sus sentimientos era muy complicado y aunque fuera por medio de una pelea, había logrado que lo dijera. Siempre que estaban contentos y le insistía por ello, terminaba postrado en alguna mesa, cama, recargado en la pared o agachado contra el suelo, con Jake dándole por atrás. Pero esta vez tenía su ansiada respuesta —no era como que fuera muy romántico, pero le quería igual—. Y con esa se sentía satisfecho, nunca creyó poder sacarle un ‘te quiero’ a Jake. Era más fácil pedirle a una persona parapléjica que caminase. O que la paz mundial llegase de un día a otro. Pero lo había logrado, y con esa le bastaba. Se mordió el labio, dispuesto a dar de su parte esta vez, después de todo ya tenía lo que quería.
Comenzó a mover su cadera de una manera sensual chocando contra Jake, él se mordió el labio observándolo como un gato mira a un ratón, atención total dispuesto a atacar en cualquier momento. Jake acarició su cadera sin quitarle la mirada de encima. Jinxx fingió algunos pequeños gemidos para molestarlo y Jake se mordió el labio.
—Jinxx, no hagas eso.
—¿Por qué? ¿Eso era lo que querías, no? —continuó con los movimientos, subiendo cada vez más en tono de su voz. Sonando como una verdadera actriz porno. Jake soltó una risa y le dio una nalgada más, clavando sus inexistentes uñas sobre su piel. Llevó sus manos a sus pantalones, desabrochándolos y descendiendo la bragueta, Jinxx viró la mirada hacia él observando como lo hacía. Jake se deshizo de la camisa que traía puesta, dejando su abdomen descubierto para Jinxx, quien paso su pequeña lengua por sus labios provocando a Jake.
—¿Sabes que me encanta cuando te comportas como una perra, ah? —rió Jake y Jinxx le sonrió coquetamente, para qué enojarse ahora.
—Yo lo sé, por eso lo hago —acarició su cabello de forma atrayente, Jake salió de sus piernas y le dio la vuelta. Ambos chocando miradas. Nada había cambiado, seguían compartiendo todo lo que sentían a través de miradas, no necesitaban más que eso. Por que estaba claro que uno de ellos no lo haría de forma hablada debido al ego de macho que siempre tuvo.
Jake se abalanzó contra él, uniendo sus bocas en un salvaje beso subido de tono que el pequeño pudo seguir sin el menor problema, ambos eran expertos en ese tipo de besos, Jake porque ese era su estilo y Jinxx porque había aprendido muy bien a costa de Jake.
Jake introdujo su lengua en la boca de Jinxx robando su espacio personal, Jinxx siguió el juego de una forma más sumisa, ambos peleando por el dominio de la boca del otro. Pero al fin y al cabo, Jake siempre ganaba, y Jinxx no tenía problema con ello. 
Jake escogió dos dedos y canturreó
—: ¿Sabías que a mis dedos les gusta jugar? —Está vez Jinxx rió y asintió
—Y a tus dedos les gusta, acariciar, entrar y empujar —canturreó él ahora tomando los dedos de Jake y metiéndoselos a la boca.
—Así no va —el mayor frunció el ceño y Jinxx le mordió un dedo.
—¿Y que importa? —Casi simulo con su boca y los dedos, un provocador sexo oral que le causo un escalofrío a Jake—. Igual a tus dedos les gusta hacer eso.
Jinxx tembló en los brazos de Jake cuando comenzó a bajar los dedos empapados de saliva, por su pecho, abdomen, pelvis y entrepierna. Masajeo un poco y luego bajó un poco más rondando zona peligrosa. Una zona que era el grandioso tesoro de Jinxx, pero Jake era el pirata que lo había descubierto.
—Abre las piernas —dijo Jake y Jinxx tan sumiso como siempre las abrió un poco más. El dedo de Jake completamente ensalivado comenzó a rodear esa zona y luego juntando otros dos más al que comenzó, hizo presión introduciendo un total de tres dedos. Jinxx ni se inmuto un poco. Estaba tan acostumbrado a aquello que le pareció completamente normal, incluso podría tener el puño de Jake y apenas y sentiría algo. Estaba muy abierto para su suerte. Y tal y como la cancioncita iba, Jake acarició, entró y empujó con algo de saña. Aunque le haya dicho a Jinxx que le quería, no iba a tener un episodio de melosidad en el sexo. Eso se lo dejaba completamente a su novio que sabía como manejar aquello. A él le iba más los juegos preliminares y sexo.
Jake movió sus dedos dentro de él en forma de tijeras, tocando un punto que lo hizo soltar un berrido de placer y a Jake una sonrisa llena de morbo. Jake volvió a tocarlo, haciendo que Jinxx volviera a gemir con las mejillas rojas y respirando agitado aferrándose a sus hombros, pero cuanto le gustaba esa imagen. Jinxx tomó de su rostro con ambas manos pegándolo al suyo y encontrando sus labios para morderlos y lamerlos mientras Jake hacía lo suyo.
Apenas sentía sus dedos salir para inmediatamente sentir como lo llenaban otra vez. Y no se quejaba, ese juego siempre le había encantado, pero naturalmente prefería algo más. Jinxx se movió sus caderas contra sus dedos por instinto, penetrándose el solo, buscando más profundidad. Jake se echo a reír y saco lentamente sus dedos del interior del pequeño. Jinxx se separó de sus labios y lo vio todo sonrojado y respirando entre cortadamente, el pequeño siempre lo había puesto como puto burro por cualquier gesto que hacía, era inevitable. Jinxx era el punto débil de cualquiera, tanto de hombres como de mujeres y de eso nadie iba a dejar mentir. Y el hecho de que Jake lo tuviera sólo para él le subía  más —si todavía era posible— el ego. Jake tomó de sus piernas separándolas un poco más, Jinxx lo miro desde abajo con los cachetes rosados, los brazos a ambos lados de su cabeza y el pecho subiendo y bajando debido a su respiración, dejándose hacer por él. Como siempre fue y será.
Jake tomo su miembro erecto y lo colocó entre las piernas de Jinxx quien se empujó hacia abajo, tocando solo la punta, y soltó una risita. La mirada de ambos soltó prácticamente chispas y cuando Jake comenzó a hacer presión en el cuerpo de Jinxx, la puerta retumbó tan fuertemente que casi parecía que iba a ser tirada.
—¿Están ahí? —Se escuchó la voz de Andy. Jake le hizo una seña a Jinxx para que no hiciera ningún ruido y el menor asistió mordiéndose el labio.
—¡Jake, Jinxx! —Se escuchó otra voz más lejana a la que había hablado a la puerta—. ¿Dónde carajo están?
—¡Chicos! —Andy insistió en la puerta, mientras que se escuchaban los llamados de los demás chicos, buscando en otros lados—. ¿Están ahí cierto? —Intentó abrirla, pero la encontró con el seguro puesto—. ¡Oigan! ¡El cerrojo está puesto, están ahí! ¡Estoy seguro!
Jake rodó los ojos y volvió a presionar entrando en el cuerpo de Jinxx, quien soltó un gritito y miró con los ojos encendidos a su novio. Ardía un poco por la falta de lubricación, pero ahora con tres chicos buscándoles no tenían tiempo de más preparación con saliva. Debían conformarse con lo que había.
—Esto es, oh, uhm, bueno —soltó al sentir como Jake retrocedía y volvía a entrar en él con algo de velocidad una y otra vez.
—Shh.
—¡Los escuché! —gritó Andy—. Ya chicos, abran la puerta. —Claramente aún no les escuchaba, ambos eran consientes de que si lo hubiera hecho, ya hubiera salido corriendo—. ¿Chicos?
Jake comenzó a moverse más frenéticamente sobre el cuerpo de Jinxx, quien cada vez subía de tono sus gemidos y se mordía la lengua para callarlos.
Pero ese simple hecho parecía imposible con todas las penetraciones que Jake le daba, no podría aguantar mucho así. Soltó unos jadeos y en ese momento, Jake le cubrió la boca con una de sus manos susurrándole que se callara. Jinxx negó frenéticamente con la cabeza y gimió como una perra contra su mano, Jake se mordió el labio por la forma en la que su pequeño lo provocaba y lo envistió con más fuerza. Jinxx soltó un alarido contra su manos, destrozando la piel del sofá con sus uñas.
—¡Hijos de puta! No podemos salir sin ustedes, ¿saben? Somos 5 —Andy se calló al escuchar los gemidos de Jinxx, y tragó saliva pesadamente—. Wow, wow, ¡cabronazos! ¡¿No pudieron escoger otro momento para hacer eso?!
Jake rió y liberó la boca de Jinxx, haciendo que éste gimiera con todo lo que le pudieron dar sus pulmones. Andy se separó de la puerta de un salto.
—Par de conejos… —apretó sus puños—. ¡Más les vale acabar rápido y estar ahí! ¿Escucharon? ¡Si no van a rodar cabezas!
Jinxx soltó un gemido más fuerte al anterior, pareciera que lo estuviesen rompiendo allá adentro, y Andy se fue de una vez por todas. No quería escuchar más.
—Vale, que debemos salir ahora —gruño Jake acercándose a los labios de Jinxx y le dio unos lametones para luego besarle con violencia. Seguía penetrándole demasiado fuerte y estaba seguro de que le provocaría alguna hemorragia o un dolor bastante fuerte, pero ahora Jake sólo se concentraba en terminar de saciarse, le importaba poco si después de eso Jinxx apenas y pudiera ponerse en pie, él sólo quería descargar. Y unas cuantas embestidas más fuertes, Jinxx prácticamente aullaba, parecía una gata en celo —su gata—, pensó Jake. Ambos llegando a la cima. Jake tomó el miembro de Jinxx y lo agito fuertemente haciéndole retorcer del placer. Estaba que veía estrellas, las tocaba y volaba con ellas, casi sentía que el sofá debajo de él no existía y que quien le sostenía era Jake —aunque en parte era cierto—. Jinxx se mordió el labio y cerró los ojos fuertemente. Jake alzó al pequeño y lo pego a su cuerpo, gruñendo en su hombro y se corrió dentro de él. Suavizó su masaje en el miembro de Jinxx y segundos después este se corrió en el vientre de ambos. Jake sintió como un líquido espeso y caliente bajaba por la entrada de Jinxx y le cubría su miembro. Bravo, brusco de mierda. Una hemorragia. Casi como a un bebé, lo cargo por las axilas y lo quitó de sobre de él y entonces Jinxx sintió su trasero escocer. La sangre escurrió por su entrada.
Soltó un grave quejido debido al dolor que sentía en su entrada.
—Jake… me, me duele… —chilló Jinxx mirando directo a Jake con los ojos brillosos—. Me duele demasiado.
Jake carraspeó.
—Vamos, no seas quejica. No puede doler tanto.
—¿Qué no? —Jinxx miró la sangre—. ¿¡Qué no!? ¡Me has roto, hijo de puta!
—Sí, bueno —Jake rodó los ojos—. Tú te lo has buscado.
Jinxx empezó a golpearle en los hombros con los puños cerrados repetidas veces, gritándole de hasta lo que se iba a morir. Jake ni siquiera se inmutó, frunció el ceño y tomó sus muñecas para que se detuviese.
—Jinxx, cálmate un poco, hombre
—¿Qué me calme? —La expresión de Jinxx se lleno de rabia—. ¡No podré caminar hijo de puta!
—Claro que podrás, simplemente ahora te duele un poco el culo, es normal —Jake soltó las muñecas de Jinxx—. Ahora vistote, no falta mucho para que salgamos.
Y dicho esto, Jake se levantó del sofá, colocándose su ropa con toda la tranquilidad del mundo. Jinxx se quedo ahí, en posición fetal, con el cuerpo doliéndole a horrores.
—¿No piensas vestirte? —preguntó Jake, abrochando el cinturón de sus pantalones, sin nada que le cubriese el torso todavía. Jinxx frunció el entre cejo apretando los puños con fuerza. Si fuera por él, ya le hubiera soltado una hostia para que esa sonrisa que siempre se cargaba desapareciera de una vez. Pero ahora estaba demasiado adolorido para si quiera defenderse.
—No puedo caminar
—Ya, pero puedes vestirte —Jake tomo sus ropas y se las aventó a la cara, cruzándose de brazos al final, mirando como Jinxx ni se las quitaba del rostro—. Jinxx, no voy a repetirlo.
Jinxx aventó su ropa a un lado e intento moverse, pero sintió como más sangre bajaba por su trasero y manchaba el sofá. Definitivamente la hemorragia más fuerte que había tenido nunca
—Me duele.
—Bien, no me importa.
Jake lo ignoró y salió de la habitación dejándole completamente solo. Jinxx con las manos temblorosas tomó su ropa y comenzó a ponerse la camisa con lentitud y torpeza. Sus ojos se aguaron, y quería soltarse a llorar. Comenzó a mover las piernas para deslizar su bóxer, pero definitivamente le dolía el culo. Se mordió el labio con las mismas ganas que le hubiera gustado darle un golpe a ‘su novio’. Estaba a punto de tirarse al suelo cuando Jake de nueva cuenta entró a la habitación y esta vez con algo de papel. Jinxx se sorbió la nariz y con la manga de su camisa la talló. Jake le extendió el papel y se puso de cuclillas frente a él.
—Ahora. Vendrán por ti, irás a casa y te recostarás ¿sí? Jinxx le miró con ternura y asintió. Agradecido de la nueva actitud de Jake, se inclino hacia enfrente, sintiendo como le dolía más al momento de moverse, y aguantándose las ganas le planto un beso en la comisura de los labios.
—Gracias.
Jake por primera vez le ayudo a vestirse y cuando estaban por ayudarlo a ponerse de pie, Andy entró con la cara roja de vergüenza, pero con pinta de líder. Quizás iba a darles una reprimenda, pero a juzgar por su cara estaba muerto de vergüenza. Y Jake debía lidiar con el reclamo del por qué Jinxx se iba a su casa. Pero lo valía.
—Jinxx se va a casa, Andy, creo que no necesitas preguntar el porqué —dijo Jake con el brazo de Jinxx rodeándole los hombros para que se sostuviera.
—¿Por qué ahora? —Andy se cruzo de brazos—. ¡Es la entrega de premios, Jake!
—Di que Jinxx se enfermo, y asunto solucionado —Jake rodó los ojos y caminó lentamente con Jinxx a la salida quien no dejaba de quejarse.
—Sí claro, se ‘enfermo’ —dijo Andy haciendo comillas con los dedos—. ¿¡Se enfermo del culo, verdad cabron!?
—Andy, cierra el pico o te tocara lo mismo —gruñó Jake y Andy se calló al instante. Sus mejillas se tiñeron de rojo. Jinxx volteó a mirarlo de mala manera, y Jake le sonrió de lado dándole a entender que bromeaba.
—Bueno… —Andy se rascó la nuca—. ¡Ya no quiero que esto pase! No es la primera vez. Esto lo hacen siempre, y Jinxx siempre esta ausente en todo.
—No en todo —se defendió Jinxx.
—¿Qué no? En conciertos, en entrevistas, en presentaciones y ahora también en una entrega de premios —enumeró Andy con los dedos—. ¡No todo el mundo te va a creer que enfermas a cada rato!
—Sí, como digas, Andy —Jake lo calló—. Ahora busca a alguien que lleve a Jinxx a casa… y que sea alguien de confianza. No quiero que cualquier idiota lo lleve.
Jinxx se sonrojó. Andy soltó un bufido, pero aún así le hizo caso y salió a buscar a algún chofer que les hiciera ese favor.
—No pretendía hacerte daño, Jinxx —dijo Jake cuando estuvieron solos.
—Ya no importa —Jinxx sonrió como idiota enamorado gracias al dulce trato que le estaba dando Jake de repente.
Jake sonrió dulce y Jinxx abrió la boca sorprendido. ¿Qué rayos le había picado? Casi al instante unas personas llegaron para llevarse a Jinxx casi cargándolo de los brazos, como si cargaran a una muñeca y el pequeño solo apretó los labios en una línea recta. Dos chicos y una chica. Jake alzó una ceja y prácticamente pensaba en darle una bofetada a Andy cuando lo viera, por mandar a personas de cero confianzas, cuando le había pedido lo contrario. Le dio un sonoro beso en los labios antes de que lo alejaran más de él —ya que no le dieron mucho tiempo— y Jinxx estiró una mano agitándola en el aire para despedirse de él. Limusina. Lo regresarían en una Limusina, y era algo que a Jinxx le emocionaba, casi quería ponerse a saltar, pero por su condición no podía. Había cámaras grabándole y por indicaciones de la chica que estaba con él —que al parecer sabía, la relación que mantenía con Jake, ya que no le miraba a los ojos—, debía lucir enfermo y cansado, como si tuviera fiebre o algo que comió mal. Casi ni lo disimulo, tenía mucho sueño, se estaba cayendo y casi tenían que sostenerlo —y era así siempre que terminaba de tener sexo—, el mundo de los de los sueños lo jalaba y él era tan débil que siempre terminaba dormido. Y esta vez no era la excepción. Entró a aquel lujoso coche fino, y se desparramó en el asiento casi cayendo dormido al instante.


***


Jinxx tenía la laptop con la página de los premios abierta, mientras se mordía las uñas y miraba todos los artistas que pasaban, tocaban, o ganaban. Era muy tarde y estaba a punto de quedarse dormido cuando llegó su categoría. Muy tarde sí, pero saltó en su cama y escuchó la presentación. Luego los nominados y después. El nombre de la banda. Observó como la gran mayoría del público empezaba a abuchearlos, frunció el ceño sorprendido por la actitud de Andy enfrentándolos a todos, y de vez en cuando rió por todas las mierdas que sacaba por la boca. Definitivamente, que bueno que no se encontraba ahí. Pero, había estado detrás de cámaras, ¿no? 







Nota: De nuevo otro Janxx con Rubí (su blog: AQUÍ). Como siempre no teniamos ni idea de que subir, pero al final, recordamos los Golden Gods, cuando Jinxx 'se sentía mal'. No soy de obligarles a que me comenten, pero esta vez: comentenme un poquito. Un beso. Y proximamente otro Janxx con Rubí, ya tenemos una idea.

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