Janxx: Jake Pitts & Jinxx Ferguson.
Estaba tumbado en mi cama con el pantalón por las rodillas
al igual que el bóxer, mis piernas estaban entre-abiertas, temblando un poco y
mi mano se agitaba con velocidad en mi miembro duro.
Gemía y me mordía el labio con saña, sentía como me sacaba
sangre al enterrarme los dientes, sin embargo no paraba, reprimía los sonidos
de placer que querían salir de mi garganta y mi cabeza se inclinaba hacia
atrás. Abría la boca y soltaba el aire que tenía atorado en la boca. Cerré los
ojos y comencé a imaginarme que me tocaba él y que no era mi mano la que subía
y bajaba en mi miembro erecto.
—Uhm, sí.
Me mordí el labio y abrí los labios
soltando el aire de lo que sería un gemido.
—Jinxx, Jinxx, Jinxx.
—¡Ah! Jake.
Sentía incluso su voz dentro de mi cabeza.
Me era imposible controlarme y mantenerme callado, incluso temía que los
chicos me hubieran escuchado ya, pero realmente que estaba demasiado empalmado
por lo que había visto y necesitaba desquitarme.
Sin poderlo evita un poco más, solté un grito gutural y
apreté los ojos sintiendo como me corría en mi propia mano en tres sacudidas
violentas, pero era lo que buscaba desde el principio. Me masajeé aflojando el
agarre de mi mano en mi miembro y sentí la sustancia viscosa empaparme la mano.
—¡Ah! Sí, ¡sí!
—Jinxx.
Y después de descargar todo, después de respirar
agitadamente y hundir mi cara en la almohada que tenía cerca, girándome,
quedando pecho abajo en la cama; ahí fue cuando sentí un poco de asco por mí.
—Jinxx.
Su voz imaginaria, me hacía sentirme
aún más fogoso y caliente, nunca le había visto de una manera diferente a la
del compañerismo de la banda, pero me imaginaba lo sensual de su voz, tan suave
y rasposa, casi en susurro como lo escuchaba ahora, provocándome más.
Arrastré mi cuerpo por la cama y
solté un jadeo bastante fuerte que pareció un gemido.
—Jinxx.
Vale ya, que me cago en mi mente. Su
voz, era gruesa e imponente, pero la estaba escuchando tanto que ya me estaba
hartando y abrí los ojos levantándome de la cama.
—Jinxx.
Y lo vi ahí parado con una expresión
seria, cruzado de brazos, una ceja levantada y un cigarrillo en sus labios. Sus
brazos cayeron a cada lado de su cuerpo pero enseguida comenzaron a buscar algo
en los bolsillos de sus pantalones. Sacó un encendedor y se dispuso a prenderlo
desviando la mirada de mi cuerpo.
Rodé en la cama cayendo del lado en
donde no pudiera verme y me subí los calzoncillos y los pantalones torpemente,
golpeándome con el suelo y subiéndome antes el pantalón. Estaba rojo de
vergüenza. Cuando abroché mis pantalones, asomé mis ojos por encima del
colchón de la cama y le vi parado de la misma forma, pero esta vez estaba
distraído con el celular. Aún no me decía nada. ¿Por qué?
Me quedé viéndole desde el suelo, solo haciendo notorios mis
ojos espiadores que veían cada uno de sus movimientos.
Se enderezó
quitándose de la pared y comenzó a caminar hacia la cama, me encogí en mi lugar
cerrando los ojos tirándome al suelo en cuando sentí la cama moverse y su
presencia aún más cerca de lo que ya estaba.
Me estaba mirando, lo vi por entre
las rejillas de mis dedos pero me hice el tonto haciéndome bolita.
—Jinxx—Me hice pequeño ante la
mención de mi nombre—, por favor, me podrías decir ¿En quien pensabas mientras
te masturbabas?
Alcé la mirada de nuevo por el borde
del colchón y le vi recostado en la cama fumando sin preocupación alguna. ¿A
caso no había escuchado su nombre? Quizás entró después…
—En nadie.— Murmuré cabizbajo.
—¿¡En quien pensabas!? — Levantó la
voz haciendo que yo me encogiera en mi lugar. Me senté y me recargué en el
pequeño buró a lado de la cama, encogiendo mis piernas pero separándolas un
poco, pues me dolía la entrepierna, quizás me había pasado de brusco,
jalándomela como un poseso de mierda. La cama se movió y Jake asomó la cabeza
mirándome seriamente, esperó a que contestara pero apreté los labios mirándole
intimidado, aventó el cigarro entre mis piernas y con una mano me jaló hacia
él. —¿¡En quien pensabas, joder!?
Caí casi encima de su cuerpo, pero
antes de chocar con él, mis manos empujaron su pecho haciendo que rebotara
haciendo que mi cuerpo, cayera justo a un lado del suyo. Me sentí molesto e
intimidado.
Me alejé un poco de él pues estando
los dos en la cama donde acababa de masturbarme con su cara, me ponía cachondo,
ni siquiera se me habían bajado las ganas de follar, al contrario habían
aumentado por el simple hecho de que él estuviera ahí acostado, tan cerca de
mí. Desvié la mirada y me mordí el puño fuertemente.
—Ya sabes—. Murmuré sonrojado.
—Sí.
—Entonces, si lo sabes, no veo el
por qué de la pregunta.
—Pero te lo estoy preguntando, anda,
contéstame.
—No lo haré, no te lo diré.
Jake se sentó en la cama y me miró
desafiante. Me incorporé con mis codos y me sentí mareado un momento. Estaba
que me moría de hambre, pero no podía irme y dejarle, o quizás no quería.
—Bien, pero, ahora verás.
—¿Qué?
—Bueno, harás lo que yo te diga
¿vale? —Le miré sin entender nada y ladeé la cabeza mirándole con el ceño
fruncido—, si tantas ganas me tienes, te daré lo que tanto quieres.
—¿¡¡Qué!!?
***
¡Qué carajo! Me mordía el labio muy
nervioso.
Estaba sentado en una pequeña salita
de una cabaña, que se encontraba a las afueras de la ciudad, en la cual Jake me
había citado a los dos días de que me hubiera encontrado en una situación
vergonzosa, y claro, el niño tan forzado, acepto con la cabeza y ahora estaba
aquí sentado. Pero Jake ni siquiera estaba y me sentí claustrofóbico e
indefenso.
Llevaba una hora sentado ahí —sin
mencionar que había llegado antes, por razones obvias que realmente me niego a
aceptar—, me había levantado, ido al refrigerador, comido y tomado cervezas y
frutas que había ahí dentro para des-aburrirme con algo, y ahora tenía un dolor
de estómago tan fuerte que sentía que me daría diarrea. Estaba inclinado hacia
delante sobándome la barriga algo salida que tenía y masajeé en círculos haciendo
que el dolor desapareciera.
De repente mi mente saltó… ¿Jake me
daría lo que quería? Porque yo le quería a él, ¿Me daría su él? Oh, cielos. Me mordí la uña mirando
el reloj de la cocina y comencé a caminar en círculos por el comedor, cocina y
sala de estar. ¿Y si me había mentido? ¿Y si se había burlado de mi?
Abrí levemente los labios, soltando
un quejido de dolor y despecho, cuando ese el pensamiento de burla pasó por mi
cabeza. Me sentí avergonzado e incluso estaba por echarme a llorar, cuando la
puerta de la cabaña se abrió y Jake entró por ella con un montón de bolsas de
muchos tamaños. Mi curiosidad se puso aleta en un foco color rojo en mi cabeza.
—Creí que ya no te encontraría. —
Soltó mirándome normal. No parecía emocionado ni nada, solo estaba serio. Me
mordí el labio intentando controlarme.
—Creí que no vendrías.
—Lamento haber tardado tanto—. Jake
tiró las llaves en el suelo junto a la entrada y se acercó a mí extendiendo su
brazo invitándome a tomarlo, ya que sus manos estaban ocupadas con las bolsas. —Ven.
Mis ojos casi se salen de sus orbitas y con una mano
temblorosa lo tomé ligeramente del brazo, haciendo presión solo con los dedos.
Comenzó a caminar llevándome por las escaleras a la segunda
planta y enseguida a la habitación que estaba ahí. Una con jacuzzi y cama King
Size, le había echado el vistazo a la cabaña completa cuando Jake aún no
llegaba.
Estaba cómodo, definitivamente era un lugar adecuado para
una situación como la que se iba a desatar. O eso esperaba.
Entramos a la habitación y mis manos comenzaron a sudar, por
lo que me solté de su brazo antes de que notara que me moría de vergüenza, pues
eso me haría ver como un obseso urgido. Me quedé parado en el marco de la
puerta solo con dos pasos dentro de la habitación mientras veía como el dejaba
todas las cosas en las bolsas sobre la cama.
—Esto es tuyo y te lo vas a poner. —
Dijo sin mirarme.
—¿Mío?
—Aish, ¿Sordo? —Negué con la cabeza
aunque él seguía sin verme. — Arréglate, y ni se te ocurra salir de la
habitación, vendré aquí en una hora. Tienes ese tiempo para arreglarte.
Mis labios se fruncieron y asentí
entendiendo un poco lo que decía. Mis manos jugaban sobre mi regazo y mis
piernas se acariciaban haciéndome bailar. Jake me miró y soltó una carcajada
para luego cerrar la puerta de la habitación.
Me quedé parado mirando la puerta
escuchando como sus pasos se alejaban suavemente, bajaban las escaleras y salía
de nuevo de la cabaña. Eso me hizo sentir más nervioso. Caminé curioso hacia la
cama tomando una bolsa pequeña.
La levanté tratando de buscar alguna
marca de tienda o ropa, pero eran bolsas completamente negras y rojas. Algunas
con papeles como si fueran regalos. Eran bastantes de hecho.
Metí la mano en la que tenía al
alcance y saqué un pedazo de tela color negro y blanco. Fruncí el ceño y lo
intente extender, pero no era muy grande quizás solo unos diez centímetros de
ancho y diez de largo.
Lo puse enfrente de mi cara para
verlo mejor y reaccioné. Desesperado metí la mano de nuevo encontrando otro del
mismo tamaño y los coloque en mis muñecas. Eran muñequeras de sirvienta. Quise
golpearme contra la pared en ese momento. Tomé una de las bolsas más
grandes y revise como loco su interior importándome poco si rompía la bolsa
roja que tenía en las manos. Una falda corta con líneas blancas en el borde y
con muchos tablones salió de ahí. Tomé otra y un mandil aún más pequeño color
blanco y con bordes negros salió. Otra bolsa más y era un corset del mismo
color de la falda.
Mi boca se abrió grande y mis ojos se aguaron.
Tomé una bolsa pequeña y me sorprendí al ver un brasier
¿Pero que coño pensaba?
Mi móvil comenzó a vibrar en ese momento, sacándome de mi
pesadilla. Lo saqué rápidamente de mi bolsillo trasero del pantalón y era un
nuevo mensaje de Jake.
«Y si no te vistes así, las vas a pagar»
—Hijo de puta.
«Y si no te vistes así, las vas a pagar»
—Hijo de puta.
***
—Mierda, mierda.
Estaba parado en el baño, frente a un espejo tratando de acomodarme el busto dentro del brasier. Hacia bolas de papel higiénico y las metía dentro dándoles forma, sin embargo quedaban chuecas o una más grande que otra. Llevaba media hora ahí y faltaban solo quince minutos para la hora completa que Jake me había dado y ni siquiera podía ponerme pechos falsos.
Po suerte ya me había maquillado, con las sombras, bases, polvos, delineadores y pintalabios que había encontrado en una bolsa más pequeña que las demás y solo faltaba vestirme como una sirvienta puta. Sí, Jake se había pasado de mamón.
Estaba parado en el baño, frente a un espejo tratando de acomodarme el busto dentro del brasier. Hacia bolas de papel higiénico y las metía dentro dándoles forma, sin embargo quedaban chuecas o una más grande que otra. Llevaba media hora ahí y faltaban solo quince minutos para la hora completa que Jake me había dado y ni siquiera podía ponerme pechos falsos.
Po suerte ya me había maquillado, con las sombras, bases, polvos, delineadores y pintalabios que había encontrado en una bolsa más pequeña que las demás y solo faltaba vestirme como una sirvienta puta. Sí, Jake se había pasado de mamón.
Había intentado salir corriendo de
la casa, pero descubrí que la puerta principal estaba cerrada con candado, por
lo cual me puse a berrear al lado de esta, esperando a que Jake llegara y
abriera. Planeaba decirle que era una locura, que no planeaba humillarme de esa
manera, y que lo odiaba y me saldría de la banda pues no le vería igual después
de esto. Pero unas ganas de ir al baño me azotaron la vejiga, me levanté del suelo con la cara mojada y con
una timidez tremenda, caminé hacia el baño. Cuando me di cuenta ya tenía todo
frente al espejo y estaba intentando vestirme.
Me miraba atento y con la
desesperación a flor de piel, tomé los calcetines que me había quitado antes de
darme una ducha rápida y los hice bola por separado, los coloqué dentro del
brasier, sacando los papeles que había metido y les di forma redondeando suavemente.
—Perfecto.
Sonreí ante el resultado y luego me
sonrojé al reaccionar por mi comportamiento.
Escuché el sonido de una camioneta y
me desesperé. Tomé las medias y guantes estilos góticos y los coloqué en mis
piernas y brazos. Las medias llegaban a la altura de mis muslos y justo ahí en
la parte de delantera como en la trasera un moño blanco adornaba la orilla y
desprendía una liga que se sujetaba del maldito corset. Demasiado incomodo y
provocador.
Tomé la falda y la deslice por mis
piernas subiéndola a toda prisa y abrochándola como loco. Ni siquiera me la
acomodaba bien, solo la jalaba y la estiraba para que se viera en orden, tomé
el mandil blanco y lo coloqué justo encima de la falda miniatura.
Me miré en el espejo y me sonrojé. Me
veía como una mujer, como una prostituta y lo peor es que estaba orgulloso de
ello. Me coloqué de perfil y paré el trasero para darle volumen a la falda.
Esta se levanto debido al vuelo de la vuelta y las ligas de las mayas
favorecían bastante.
Tomé el corset cuando escuché pasos dentro de la casa y me atragante con mi
propia saliva. ¿Cómo se supone que me pondría eso? Le di mil vueltas hasta que
noté unas agujetas que salían de la parte baja trasera. Resoplé molesto y
alterado —además de nervioso y ansioso—, y comencé a aflojar lo máximo que pude
la agujeta, haciendo que se abriera un espacio grande, para permitir el paso de
mi cuerpo en el corset, pues si quitaba toda la agujeta, después no podría
volverla a colocar.
Lo alcé sobre mi cuerpo y me metí el
corset casi a empujones y con ayuda de una pala, pues quizás Jake se había
pasado era muy pequeño, pero me daba figura. Me giré dándole la espalda al
espejo y me miré por sobre mi hombro.
Jale la agujeta de ambos lados donde sobresalía y sentí como amoldaba mi cuerpo, y sacaba mi “busto” me sentí tan avergonzado así que apreté otro poco y cuando lo sentí al tope, lo amarré tal como una zapato de deporte. Mal hecho y con doble nudo pero, pero al final sentía que estaba perfecto.
—Jinxx.
Me sobresalte y tiré todo lo que estaba cerca de mí, por mi torpeza extrema y corrí a tomar mis zapatos de tacón bajo. Los puse rápidamente y me miré de nuevo al espejo. ¿Pero que rayos estaba haciendo? Me mordí el labio inferior y luego la mejilla.
Justo en ese momento me dieron demasiadas ganas de encerrarme en el baño y no querer salir. Me sentí avergonzado, mi cabello aún chorreaba un poco de gotitas de agua y el lápiz labial rosa carnoso se estaba borrando de mis labios pues los mordía sin parar.
—¿Jinxx? ¿Estás en el baño?
—¡No! — Idiota. La puerta se comenzó a abrir y sin tardarme un poco me abalancé sobre ella intentando cerrarla, dejando caer todo mi peso. — ¡Espera! ¡No estoy listo!
—¡Jinxx!
—¡No!
—Abre la puerta.
—¡No!
—Los chicos están aquí.
—¿Qué?
Me quedé tieso y Jake empujó toda la puerta.
—Es broma.
Y sí, estaba solo él parado mirándome de arriba abajo con las mejillas infladas intentando no reírse de mí, cerró los ojos y soltó el aire suavemente, mordió su labio y ahora me miraba atento. Balbuceé unas palabras y luego corrí para salir de la habitación, tropezándome con las zapatillas —pues era difícil mantener mi equilibrio—, estaba por caerme cuando un brazo me tomo por el estómago dejándome flácido de piernas y brazos, colgado como ropa mojada en el tendedero.
Me escandalicé llevando las manos a la parte de atrás de la falta y la jalé tapándome los calzoncillos de corazoncitos que venía con el conjunto del brasier.
Escuché la risa de Jake y me enderece para empujarlo enseguida. No dijo más, pero se acerco al tocador del baño donde estaban todas las cosas con las que me había arreglado.
Tomó el adorno que se suponía debía ir en mi cabello y que había olvidado por las prisas y me lo colocó. Me puse rojo de la vergüenza y le di un manotazo haciendo que quitara sus manos de mí encima.
—Estás perfecto.
—Yo no sé que pretendes con vestirme así.
—Ah pero yo sí. —Extendió su mano entregándome un palito no muy grueso con un botón que decía ‘push’, lo aplasté y un plumero de color grisáceo salió con velocidad. —Ahora, sedúceme.
—¿¡Pero que pretendes!? — Le grité golpeándole en la cabeza con el plumero.
—Oh bueno, yo pensaba darte algo a cambio de un buen show.
—¿Un buen show? ¿¡De qué hablas, joder!?
—Te eh visto masturbándote, y me eh puesto duro, pero no fue un buen espectáculo, me dejaste con ganas de ver y sentir más, terminaste demasiado rápido, necesitas una ayuda con ello.
—Yo no necesito nada—. Murmuré sonrojado.
—¿No? — Negué con la cabeza. — Bien, si tu lo dices.
Salió del pequeño baño y tomó sus cosas. Las llaves del auto fueron levantadas de la cama y me escandalicé, me mordí el labio y me quedé parado como imbécil en el marco de la puerta.
Jake se estaba yendo y yo no quería que eso pasara. Caminaba lento y sin prisa, pero yo sentía que intentaba correr, por lo que abriendo las piernas y pisando fuertemente, causándome un dolor en las articulaciones de los pies, le alcancé, cayéndome de rodillas a unos cuantos pasos de su cuerpo y le miré con cara de alteración total.
—¡No te vayas!
—Diablos, debías hacer un show, pero uno erótico, no uno humillante. — Se agachó y me levantó torpemente, pues aún no podía pisar bien con las zapatillas y es que mis piernas eran torpes, baje la cabeza un tanto avergonzado. — ¿Lo harás?
Asentí con la cabeza y le miré por la cortina de cabello que se formaba. Sonreí tímidamente cuando él también lo hizo.
—Bien, sí, lo haré. Pero dame tiempo. — El arqueó una ceja.— Debo hacer… mi entrada ya sabes.
Sin mirarlo siquiera, caminé como potrillo recién nacido hacia el baño, tomándome de todos los muebles posibles y me encerré de nuevo. Me miré al espejo y busqué cada cosa que volvería a necesitar.
Coloqué gloss en mis labios y maquille mis parpados, que hacían mejor contraste con el azul de mis ojos. Me acomodé las medias y me acomodé ‘aquello’ que se encontraba ya bastante incomodo y aplastado por el calzón elástico que llevaba puesto. Alboroté mi cabello y acomodé el adorno de en mi cabeza.
Miré el plumero que estaba tirado en el suelo y me incliné a tomarlo. Una idea de lo más pornográfica apareció en mi cabeza.
Jale la agujeta de ambos lados donde sobresalía y sentí como amoldaba mi cuerpo, y sacaba mi “busto” me sentí tan avergonzado así que apreté otro poco y cuando lo sentí al tope, lo amarré tal como una zapato de deporte. Mal hecho y con doble nudo pero, pero al final sentía que estaba perfecto.
—Jinxx.
Me sobresalte y tiré todo lo que estaba cerca de mí, por mi torpeza extrema y corrí a tomar mis zapatos de tacón bajo. Los puse rápidamente y me miré de nuevo al espejo. ¿Pero que rayos estaba haciendo? Me mordí el labio inferior y luego la mejilla.
Justo en ese momento me dieron demasiadas ganas de encerrarme en el baño y no querer salir. Me sentí avergonzado, mi cabello aún chorreaba un poco de gotitas de agua y el lápiz labial rosa carnoso se estaba borrando de mis labios pues los mordía sin parar.
—¿Jinxx? ¿Estás en el baño?
—¡No! — Idiota. La puerta se comenzó a abrir y sin tardarme un poco me abalancé sobre ella intentando cerrarla, dejando caer todo mi peso. — ¡Espera! ¡No estoy listo!
—¡Jinxx!
—¡No!
—Abre la puerta.
—¡No!
—Los chicos están aquí.
—¿Qué?
Me quedé tieso y Jake empujó toda la puerta.
—Es broma.
Y sí, estaba solo él parado mirándome de arriba abajo con las mejillas infladas intentando no reírse de mí, cerró los ojos y soltó el aire suavemente, mordió su labio y ahora me miraba atento. Balbuceé unas palabras y luego corrí para salir de la habitación, tropezándome con las zapatillas —pues era difícil mantener mi equilibrio—, estaba por caerme cuando un brazo me tomo por el estómago dejándome flácido de piernas y brazos, colgado como ropa mojada en el tendedero.
Me escandalicé llevando las manos a la parte de atrás de la falta y la jalé tapándome los calzoncillos de corazoncitos que venía con el conjunto del brasier.
Escuché la risa de Jake y me enderece para empujarlo enseguida. No dijo más, pero se acerco al tocador del baño donde estaban todas las cosas con las que me había arreglado.
Tomó el adorno que se suponía debía ir en mi cabello y que había olvidado por las prisas y me lo colocó. Me puse rojo de la vergüenza y le di un manotazo haciendo que quitara sus manos de mí encima.
—Estás perfecto.
—Yo no sé que pretendes con vestirme así.
—Ah pero yo sí. —Extendió su mano entregándome un palito no muy grueso con un botón que decía ‘push’, lo aplasté y un plumero de color grisáceo salió con velocidad. —Ahora, sedúceme.
—¿¡Pero que pretendes!? — Le grité golpeándole en la cabeza con el plumero.
—Oh bueno, yo pensaba darte algo a cambio de un buen show.
—¿Un buen show? ¿¡De qué hablas, joder!?
—Te eh visto masturbándote, y me eh puesto duro, pero no fue un buen espectáculo, me dejaste con ganas de ver y sentir más, terminaste demasiado rápido, necesitas una ayuda con ello.
—Yo no necesito nada—. Murmuré sonrojado.
—¿No? — Negué con la cabeza. — Bien, si tu lo dices.
Salió del pequeño baño y tomó sus cosas. Las llaves del auto fueron levantadas de la cama y me escandalicé, me mordí el labio y me quedé parado como imbécil en el marco de la puerta.
Jake se estaba yendo y yo no quería que eso pasara. Caminaba lento y sin prisa, pero yo sentía que intentaba correr, por lo que abriendo las piernas y pisando fuertemente, causándome un dolor en las articulaciones de los pies, le alcancé, cayéndome de rodillas a unos cuantos pasos de su cuerpo y le miré con cara de alteración total.
—¡No te vayas!
—Diablos, debías hacer un show, pero uno erótico, no uno humillante. — Se agachó y me levantó torpemente, pues aún no podía pisar bien con las zapatillas y es que mis piernas eran torpes, baje la cabeza un tanto avergonzado. — ¿Lo harás?
Asentí con la cabeza y le miré por la cortina de cabello que se formaba. Sonreí tímidamente cuando él también lo hizo.
—Bien, sí, lo haré. Pero dame tiempo. — El arqueó una ceja.— Debo hacer… mi entrada ya sabes.
Sin mirarlo siquiera, caminé como potrillo recién nacido hacia el baño, tomándome de todos los muebles posibles y me encerré de nuevo. Me miré al espejo y busqué cada cosa que volvería a necesitar.
Coloqué gloss en mis labios y maquille mis parpados, que hacían mejor contraste con el azul de mis ojos. Me acomodé las medias y me acomodé ‘aquello’ que se encontraba ya bastante incomodo y aplastado por el calzón elástico que llevaba puesto. Alboroté mi cabello y acomodé el adorno de en mi cabeza.
Miré el plumero que estaba tirado en el suelo y me incliné a tomarlo. Una idea de lo más pornográfica apareció en mi cabeza.
Suspiré y agité la cabeza. Abrí la
puerta del baño encontrándome todo medio oscuro, solo dos lámparas que se
encontraban al lado de la cama alumbraban la habitación y Jake estaba sentado
comiendo un chocolate mirando su celular. Aún no me había visto. Estaba tan
concentrado en el móvil y en su chocolate que me dio tiempo de maquilar más
ideas en mi cabeza.
El sonido de la envoltura del chocolate me hizo reaccionar y aún sin despegar la mirada de su móvil, arrugó e hizo bola la envoltura y la tiró al suelo hacia mi dirección. Alcé una ceja indignado creyendo que lo había hecho a propósito.
Cerré la puerta del baño azotándola fuertemente, Jake salto en la cama y dejó su móvil de lado para mirarme después.
El sonido de la envoltura del chocolate me hizo reaccionar y aún sin despegar la mirada de su móvil, arrugó e hizo bola la envoltura y la tiró al suelo hacia mi dirección. Alcé una ceja indignado creyendo que lo había hecho a propósito.
Cerré la puerta del baño azotándola fuertemente, Jake salto en la cama y dejó su móvil de lado para mirarme después.
Estaba parado como un chico, por lo
cual intenté poner una pose sexy, sacando la cadera y poniendo un pie enfrente
del otro doblándolo un poco. Crucé mis brazos y alcé una ceja negando con la
cabeza.
—Vaya…
—¿No tienes modales verdad?
—¿Qué?
—Has tirado basura— Señale la envoltura del dulce y fruncí los labios. Jake hizo ademán de levantarse así que di dos pasos fuertes hacia enfrente dejando la envoltura atrás de mi, y esta vez controlando más mis pies. — No, no — Negué con la cabeza. — No puedes levantar eso. No puedo permitirlo, debo hacerlo yo.
Me sonrojé y agaché la cabeza dándome la vuelta. El plumero que había estado en una de mis manos, acarició mi pierna izquierda hasta subir por mi cadera. Coloqué mi mano ahí sosteniendo el plumero también en un fallido intento de tapar lo que vendría.
Respiré profundo y me incliné dejando las piernas estiradas y abiertas, mi mano libre alcanzó la envoltura del chocolate, baje un poco el plumero para tapar mis nalgas adornadas de calzones con corazones y escuché un reclamo de Jake, moví la mano y el plumero cayó de mis manos y todo quedó expuesto. Jake soltó un jadeo fuerte y claro que me puso la piel de gallina. Me levanté alzando más el trasero y con suavidad hasta quedar completamente de pie. Me quedé mirando hacia el otro lado de donde estaba Jake y con la cara roja de vergüenza me giré para agacharme rápidamente y tomar el plumero.
Jake se tiro de la entrepierna y me miró acomodándose mejor.
—De repente, me han dado las ganas de contaminar el planeta entero.
Negué con el plumero y me acerqué caminado a él imponente. Mordí el plumero cuando llegué al borde de la cama y comencé a treparla como si fuera un tigre echo fiera, aunque más bien me sentía como un gato temeroso.
Me puse en cuatro sobre su cuerpo y el tomó mis caderas. Las comisura de mis labios de alzaron levemente y una risita salió de mis labios. Quité el plumero de mi boca y le di una estocada con la punta de este en su brazo derecho haciendo que quitara ambas manos y soltara un berrido.
—Es de mala educación tocar lo que no es suyo. No tiene modales joven.
—Contigo los pierdo todos.
—¡Ay, pero que atrevido! — Me hice el indignado tapándome la boca con mi mano libre mientras que acariciaba su pecho aún cubierto con el plumero.
—¿Atrevido yo? ¿Quién está sentado sobre mi entrepierna?
—Yo no estoy sentado sobre su… ¡Jake! ¡Déjame! — Sus manos tomaron mis caderas formadas por el corset y tiro de mí hacia abajo, haciéndome enrojecer al sentir su erección crecida en sus pantalones. Mi miembro se azotó y comenzó a crecer. — ¡Atrevido!
Sin dejarme quejarme más tomo el plumero y lo tiró lejos.
—¡Aún no acabo, diablos! — Le reproché.
—Y yo ya no aguanto.
Tiró de la agujeta del corset y de las ligas que se sostenían de las medias, y este se abrió dejándome respirar mejor. Solté un jadeo ante la libertad de mi pecho y luego me sonrojé recordando el detalle de los pechos. Rápidamente antes de que retirara por completo el corset, llevé una mano a mi espalda, liberándome de esa porquería rellena de calcetines. Pero aún así el se dio cuenta.
—¿Te has puesto pechos falsos?
—¿Qué querías que hiciera?
—Igual te tenía ganas, solo quería cobrármelas—Me quedé quieto sin moverme de su cuerpo, aún sentado sobre su erección.
—¿Qué?
—Ya vale, lo siento, pero siempre te había imaginado como una sirvienta sexy. Igual te hubiera contratado nada más por aparentar aunque no supieras hacer nada. Me pones mucho con solo verte.
—No, eso no.
—Ah.
—¿De verdad?
—¿Qué te tenía ganas? Sí. Desde hace tiempo.
Me emocioné tanto que me abalancé sobre su cuerpo recostándome sobre él y por primera vez en mi vida juntando el valor suficiente, besé sus labios de una manera suave pero ruda. El lamia y mordía mis labios, mientras que yo jugueteaba con mi lengua sobre la suya. Saboreaba el sabor del gloss siendo embarrado en mis labios y sus manos tomarme de la cintura desnuda y acariciarme la espalda baja hasta mi trasero.
Tomé el borde de su camiseta y tiré de ella hacía arriba sacándosela como un desesperado. Rompimos el beso unos segundos para que su camiseta pasara por su rostro y luego volvimos a unirnos con más lujuria.
Mis manos bajaron al borde de su pantalón y comenzaron a desabrochar desesperadamente el botón de este bajando la cremallera y jalándolos hacia abajo. Tiré de ellos y me levanté de su cuerpo para sacarlos con mayor facilidad. Y Jake estaba preparado. No cinturón ni zapatos tan siquiera, mucho menos calcetines que nos estorbaran.
Sonreí de lado y me volví a sentar sobre su entrepierna.
—¿Sabes?
—Uhm-huh.
—Te vez jodidamente provocador y erótico.
Sus manos acariciaron mis piernas y subieron hasta mi trasero hasta estrujarlo en sus manos. Jadee y cerré los ojos tentado por sus manos callosas y bruscas. Su contacto se sentía tan bien, o eso creía yo, que estaba tan necesitado de sentirlo como fuese. Tiró del encaje de mi ropa interior y sin pensármelo más, me levanté dejando que sus manos deslizaran la prenda por mis piernas blancas.
Esta desnudo, solo con el bonito adorno en el cabello, las medias de manos y piernas, además del maquillaje en la cara el cual estaba comenzando a correrse por el sudor de nuestros cuerpos. Pase una mano por mis ojos intentando quitar el exceso y luego de nuevo me le acerqué a Jake tomándole de los hombros y empujándole más en la cama para besarle.
Escuché un pequeño click y como se presionaba una botellita. Abrí los ojos sin romper el beso y fruncí el ceño al ver como Jake estiraba la mano para dejar una botella de lubricante en la mesa de noche.
Me indigne, pero el beso podía más conmigo.
Sentí su mano llena de lubricante acariciarme el trasero y como me abría con ambas manos para tantear mi entrada con los dedos mojados. Primero uno, luego otro y al final eran tres dedos los que entraban y salían de mi cuerpo, simulando embestidas rudas. Me sostuve el cabecero de la cama y cerré los ojos para disfrutar de sus dedos. Definitivamente era mejor que masturbarse.
Sus dedos resbalaban con facilidad y sentía como tocaba todo dentro de mí. El contacto era suave en mi interior, y dos de sus dedos salieron de mi dejando solo uno, y cuando entro con velocidad, el dedo corazón —el que estaba dentro de mi— alcanzó mi próstata, haciéndome soltar un gemido fuerte. Apreté los ojos y mi agarre del cabecero resbalo haciéndome caer en el cuerpo de Jake.
Su cuerpo debajo de mi se movió un poco y la única prenda que le quedaba puesta, bajó por sus piernas y cayó junto a todo lo que nos habíamos quitado, que nos estorbaba ahora.
—Jake, uhm.
Tomó mis piernas y jaló de mi hacia arriba haciendo que mi miembro erecto cayera en su estómago.
De nuevo escuché la botellita de lubricante y esta vez ni se molesto en dejarla sobre la mesa de noche, al contrario la aventó lejos y esperé más ansioso que antes.
Me recargué más en su cuerpo y hundí mi rostro en su cuello, respirando todo su aroma tan masculino y fresco. Tal y como él y sus guitarras olían. Mis manos tomaron sus hombros y me aferre fuerte a ellos cuando las manos rudas de Jake me tomaron de la cintura haciéndome bajar un poco.
Y así lo hice. Sentí las manos de Jake hurgar en mi entrada ya muy bien dilatada, entrando y saliendo unas cuantas veces más sin problemas y luego su miembro erecto y grande rosarme de arriba abajo. Solté un gemido agudo y un jadeo. Arañé sus hombros un tanto desesperado de que no me penetrara ya.
—Hazlo. —Murmuré en voz baja.
Y eso era lo que esperaba.
Comenzó a hacer presión en mi entrada. Sentí como comenzaba a abrirme el trasero y el dolor comenzó a hacerme enloquecer. El lubricante ayudaba poco realmente. Apreté los dientes y las lágrimas en mis ojos comenzaron a salir sin permiso mojándole el pecho. Soltaba gruñidos de placer y dolor. Jake se detuvo un momento. Me tomó de las caderas y me incito a levantarme sobre él. Me enderecé y entonces entré de golpe.
Solté un grito y me aferré a sus brazos que me tomaban de las caderas. Mi rostro aún estaba contraído por el dolor, pero no planeaba parar.
Comencé a moverme con ayuda de las manos de Jake en mi cadera, y yo sosteniéndome de ellas aún, subiendo y bajando sobre su miembro. Era tan grande que sin mucho esfuerzo lograba tocar mi punto de placer. Mis piernas sentían la excitación, por lo que se intentaban cerrar por sobre el pecho de Jake, pero este las empujaba hacia los lados enseguida.
Mis movimientos eran lentos y eróticos, era mi primera vez por atrás y realmente la estaba pasando increíble y para rematarla con Jake.
Me tomó de las caderas fuertes y rodamos en la cama quedando yo debajo.
Apretando su agarré anterior y besándome los labios, sentí su pelvis comenzar a chocar fuertemente en mi. Sus embestidas comenzaron a ser rudas, violentas y sin cuidado y a pesar de eso, me estaba encantando.
Mis gemidos comenzaron a subir de tono sonando más como a una chica prostituta de las películas porno.
Mis piernas se alzaron y se enrollaron en el cuerpo de Jake dándole profundidad a la penetración. Lágrimas salían nuevamente de mis ojos y mis dientes se apretaban para aguatar un poco más de lo que me estaba dando.
—Más fuete Jake, más.
Unas cuantas embestidas fuertes que me hicieron golpearme la cabeza con el respaldo de la cama, me hicieron acabar en su vientre. Y el después entro de mi. Sentí como se corría de dos espasmos y todo eso se sentía tan caliente.
Me mordí el labio y me abracé fuerte a él pues aún no quería que saliera de mi cuerpo. Jake rodó de nuevo y esta vez yo encima de él me moví un poco. Pero el agotamiento era demasiado, así que me rendí sobre su cuerpo. Él me tomó y me levanto de ahí, juntando mis piernas y colocándome sobre su cuerpo como un bebé.
—Me ha gustado—. Murmuré.
—¿Se te ha bajado la calentura por mí?
—No, me ha dado más. — Sonreí y le abrace por el cuello pegándome más a él.
Jaló las sabanas y nos tapó a ambos con ellas.
—Pues, creo que volveré a follarte hasta que se te quiten las ganas.
—Pues por mí, que nunca se me quiten. Jake… ¿Tu me quieres?
—¿Uh?
—Bueno, a pesar de que, ya sabes, me has visto masturbándome por ti, tu me gustas.
—Ya. ¿Me amas? — Preguntó apagando los lamparines al lado de la cama, para quedar en la oscuridad y poder descansar.
—No dije eso.
—¿Quieres ser mi novio? — Me dijo serio. Mi corazón botó dentro de mí.
—¡Sí!
—Sí claro… y no me amas.
—Ya bueno, pero ¿Seguimos siendo novios, no?
—Ya qué.
Acomodé la cabeza sobre su pecho y comencé a trazar figuritas en silenció. Ya ninguno decía nada, pero yo estaba suspirando como enamorado. Escuché su respiración más pausada y unos ligeros ronquidos me hicieron alzar la cabeza. Jake dormía con la boca abierta y un brazo sobre sus ojos.
Me levanté a la altura de sus labios con cuidado de no despertarle y le miré.
—Sí te amo Jake.
Le besé con cautela y volví a mi posición anterior sobre el pecho de Jake para descansar de mi primera vez. Las chicas tienen razón. La primera vez es asombrosa e increíble si es con quien tú amas.
—Vaya…
—¿No tienes modales verdad?
—¿Qué?
—Has tirado basura— Señale la envoltura del dulce y fruncí los labios. Jake hizo ademán de levantarse así que di dos pasos fuertes hacia enfrente dejando la envoltura atrás de mi, y esta vez controlando más mis pies. — No, no — Negué con la cabeza. — No puedes levantar eso. No puedo permitirlo, debo hacerlo yo.
Me sonrojé y agaché la cabeza dándome la vuelta. El plumero que había estado en una de mis manos, acarició mi pierna izquierda hasta subir por mi cadera. Coloqué mi mano ahí sosteniendo el plumero también en un fallido intento de tapar lo que vendría.
Respiré profundo y me incliné dejando las piernas estiradas y abiertas, mi mano libre alcanzó la envoltura del chocolate, baje un poco el plumero para tapar mis nalgas adornadas de calzones con corazones y escuché un reclamo de Jake, moví la mano y el plumero cayó de mis manos y todo quedó expuesto. Jake soltó un jadeo fuerte y claro que me puso la piel de gallina. Me levanté alzando más el trasero y con suavidad hasta quedar completamente de pie. Me quedé mirando hacia el otro lado de donde estaba Jake y con la cara roja de vergüenza me giré para agacharme rápidamente y tomar el plumero.
Jake se tiro de la entrepierna y me miró acomodándose mejor.
—De repente, me han dado las ganas de contaminar el planeta entero.
Negué con el plumero y me acerqué caminado a él imponente. Mordí el plumero cuando llegué al borde de la cama y comencé a treparla como si fuera un tigre echo fiera, aunque más bien me sentía como un gato temeroso.
Me puse en cuatro sobre su cuerpo y el tomó mis caderas. Las comisura de mis labios de alzaron levemente y una risita salió de mis labios. Quité el plumero de mi boca y le di una estocada con la punta de este en su brazo derecho haciendo que quitara ambas manos y soltara un berrido.
—Es de mala educación tocar lo que no es suyo. No tiene modales joven.
—Contigo los pierdo todos.
—¡Ay, pero que atrevido! — Me hice el indignado tapándome la boca con mi mano libre mientras que acariciaba su pecho aún cubierto con el plumero.
—¿Atrevido yo? ¿Quién está sentado sobre mi entrepierna?
—Yo no estoy sentado sobre su… ¡Jake! ¡Déjame! — Sus manos tomaron mis caderas formadas por el corset y tiro de mí hacia abajo, haciéndome enrojecer al sentir su erección crecida en sus pantalones. Mi miembro se azotó y comenzó a crecer. — ¡Atrevido!
Sin dejarme quejarme más tomo el plumero y lo tiró lejos.
—¡Aún no acabo, diablos! — Le reproché.
—Y yo ya no aguanto.
Tiró de la agujeta del corset y de las ligas que se sostenían de las medias, y este se abrió dejándome respirar mejor. Solté un jadeo ante la libertad de mi pecho y luego me sonrojé recordando el detalle de los pechos. Rápidamente antes de que retirara por completo el corset, llevé una mano a mi espalda, liberándome de esa porquería rellena de calcetines. Pero aún así el se dio cuenta.
—¿Te has puesto pechos falsos?
—¿Qué querías que hiciera?
—Igual te tenía ganas, solo quería cobrármelas—Me quedé quieto sin moverme de su cuerpo, aún sentado sobre su erección.
—¿Qué?
—Ya vale, lo siento, pero siempre te había imaginado como una sirvienta sexy. Igual te hubiera contratado nada más por aparentar aunque no supieras hacer nada. Me pones mucho con solo verte.
—No, eso no.
—Ah.
—¿De verdad?
—¿Qué te tenía ganas? Sí. Desde hace tiempo.
Me emocioné tanto que me abalancé sobre su cuerpo recostándome sobre él y por primera vez en mi vida juntando el valor suficiente, besé sus labios de una manera suave pero ruda. El lamia y mordía mis labios, mientras que yo jugueteaba con mi lengua sobre la suya. Saboreaba el sabor del gloss siendo embarrado en mis labios y sus manos tomarme de la cintura desnuda y acariciarme la espalda baja hasta mi trasero.
Tomé el borde de su camiseta y tiré de ella hacía arriba sacándosela como un desesperado. Rompimos el beso unos segundos para que su camiseta pasara por su rostro y luego volvimos a unirnos con más lujuria.
Mis manos bajaron al borde de su pantalón y comenzaron a desabrochar desesperadamente el botón de este bajando la cremallera y jalándolos hacia abajo. Tiré de ellos y me levanté de su cuerpo para sacarlos con mayor facilidad. Y Jake estaba preparado. No cinturón ni zapatos tan siquiera, mucho menos calcetines que nos estorbaran.
Sonreí de lado y me volví a sentar sobre su entrepierna.
—¿Sabes?
—Uhm-huh.
—Te vez jodidamente provocador y erótico.
Sus manos acariciaron mis piernas y subieron hasta mi trasero hasta estrujarlo en sus manos. Jadee y cerré los ojos tentado por sus manos callosas y bruscas. Su contacto se sentía tan bien, o eso creía yo, que estaba tan necesitado de sentirlo como fuese. Tiró del encaje de mi ropa interior y sin pensármelo más, me levanté dejando que sus manos deslizaran la prenda por mis piernas blancas.
Esta desnudo, solo con el bonito adorno en el cabello, las medias de manos y piernas, además del maquillaje en la cara el cual estaba comenzando a correrse por el sudor de nuestros cuerpos. Pase una mano por mis ojos intentando quitar el exceso y luego de nuevo me le acerqué a Jake tomándole de los hombros y empujándole más en la cama para besarle.
Escuché un pequeño click y como se presionaba una botellita. Abrí los ojos sin romper el beso y fruncí el ceño al ver como Jake estiraba la mano para dejar una botella de lubricante en la mesa de noche.
Me indigne, pero el beso podía más conmigo.
Sentí su mano llena de lubricante acariciarme el trasero y como me abría con ambas manos para tantear mi entrada con los dedos mojados. Primero uno, luego otro y al final eran tres dedos los que entraban y salían de mi cuerpo, simulando embestidas rudas. Me sostuve el cabecero de la cama y cerré los ojos para disfrutar de sus dedos. Definitivamente era mejor que masturbarse.
Sus dedos resbalaban con facilidad y sentía como tocaba todo dentro de mí. El contacto era suave en mi interior, y dos de sus dedos salieron de mi dejando solo uno, y cuando entro con velocidad, el dedo corazón —el que estaba dentro de mi— alcanzó mi próstata, haciéndome soltar un gemido fuerte. Apreté los ojos y mi agarre del cabecero resbalo haciéndome caer en el cuerpo de Jake.
Su cuerpo debajo de mi se movió un poco y la única prenda que le quedaba puesta, bajó por sus piernas y cayó junto a todo lo que nos habíamos quitado, que nos estorbaba ahora.
—Jake, uhm.
Tomó mis piernas y jaló de mi hacia arriba haciendo que mi miembro erecto cayera en su estómago.
De nuevo escuché la botellita de lubricante y esta vez ni se molesto en dejarla sobre la mesa de noche, al contrario la aventó lejos y esperé más ansioso que antes.
Me recargué más en su cuerpo y hundí mi rostro en su cuello, respirando todo su aroma tan masculino y fresco. Tal y como él y sus guitarras olían. Mis manos tomaron sus hombros y me aferre fuerte a ellos cuando las manos rudas de Jake me tomaron de la cintura haciéndome bajar un poco.
Y así lo hice. Sentí las manos de Jake hurgar en mi entrada ya muy bien dilatada, entrando y saliendo unas cuantas veces más sin problemas y luego su miembro erecto y grande rosarme de arriba abajo. Solté un gemido agudo y un jadeo. Arañé sus hombros un tanto desesperado de que no me penetrara ya.
—Hazlo. —Murmuré en voz baja.
Y eso era lo que esperaba.
Comenzó a hacer presión en mi entrada. Sentí como comenzaba a abrirme el trasero y el dolor comenzó a hacerme enloquecer. El lubricante ayudaba poco realmente. Apreté los dientes y las lágrimas en mis ojos comenzaron a salir sin permiso mojándole el pecho. Soltaba gruñidos de placer y dolor. Jake se detuvo un momento. Me tomó de las caderas y me incito a levantarme sobre él. Me enderecé y entonces entré de golpe.
Solté un grito y me aferré a sus brazos que me tomaban de las caderas. Mi rostro aún estaba contraído por el dolor, pero no planeaba parar.
Comencé a moverme con ayuda de las manos de Jake en mi cadera, y yo sosteniéndome de ellas aún, subiendo y bajando sobre su miembro. Era tan grande que sin mucho esfuerzo lograba tocar mi punto de placer. Mis piernas sentían la excitación, por lo que se intentaban cerrar por sobre el pecho de Jake, pero este las empujaba hacia los lados enseguida.
Mis movimientos eran lentos y eróticos, era mi primera vez por atrás y realmente la estaba pasando increíble y para rematarla con Jake.
Me tomó de las caderas fuertes y rodamos en la cama quedando yo debajo.
Apretando su agarré anterior y besándome los labios, sentí su pelvis comenzar a chocar fuertemente en mi. Sus embestidas comenzaron a ser rudas, violentas y sin cuidado y a pesar de eso, me estaba encantando.
Mis gemidos comenzaron a subir de tono sonando más como a una chica prostituta de las películas porno.
Mis piernas se alzaron y se enrollaron en el cuerpo de Jake dándole profundidad a la penetración. Lágrimas salían nuevamente de mis ojos y mis dientes se apretaban para aguatar un poco más de lo que me estaba dando.
—Más fuete Jake, más.
Unas cuantas embestidas fuertes que me hicieron golpearme la cabeza con el respaldo de la cama, me hicieron acabar en su vientre. Y el después entro de mi. Sentí como se corría de dos espasmos y todo eso se sentía tan caliente.
Me mordí el labio y me abracé fuerte a él pues aún no quería que saliera de mi cuerpo. Jake rodó de nuevo y esta vez yo encima de él me moví un poco. Pero el agotamiento era demasiado, así que me rendí sobre su cuerpo. Él me tomó y me levanto de ahí, juntando mis piernas y colocándome sobre su cuerpo como un bebé.
—Me ha gustado—. Murmuré.
—¿Se te ha bajado la calentura por mí?
—No, me ha dado más. — Sonreí y le abrace por el cuello pegándome más a él.
Jaló las sabanas y nos tapó a ambos con ellas.
—Pues, creo que volveré a follarte hasta que se te quiten las ganas.
—Pues por mí, que nunca se me quiten. Jake… ¿Tu me quieres?
—¿Uh?
—Bueno, a pesar de que, ya sabes, me has visto masturbándome por ti, tu me gustas.
—Ya. ¿Me amas? — Preguntó apagando los lamparines al lado de la cama, para quedar en la oscuridad y poder descansar.
—No dije eso.
—¿Quieres ser mi novio? — Me dijo serio. Mi corazón botó dentro de mí.
—¡Sí!
—Sí claro… y no me amas.
—Ya bueno, pero ¿Seguimos siendo novios, no?
—Ya qué.
Acomodé la cabeza sobre su pecho y comencé a trazar figuritas en silenció. Ya ninguno decía nada, pero yo estaba suspirando como enamorado. Escuché su respiración más pausada y unos ligeros ronquidos me hicieron alzar la cabeza. Jake dormía con la boca abierta y un brazo sobre sus ojos.
Me levanté a la altura de sus labios con cuidado de no despertarle y le miré.
—Sí te amo Jake.
Le besé con cautela y volví a mi posición anterior sobre el pecho de Jake para descansar de mi primera vez. Las chicas tienen razón. La primera vez es asombrosa e increíble si es con quien tú amas.
Nota: Este oneshot está dedicado a mi querída Rubí Gómez, solo para ella, quien me había pedido muchos oneshots de diferentes parejas, pero no se me ocurria nada y bueno, esto salió con el Janxx en tan solo un día. Espero lo disfruten y me dejen un bello comentario. Un beso.

Estaba a punto de escupir mi higado a la mitad, me puse a fangirlear fuerte con esto, te lo juro.Ukes masturbandose y yo me pongo a fangirlear aún más akjsjkajksjkjkas.Y mi querído semental Jake, lo haces tal y como está en mi cabeza, amo eso.
ResponderEliminar¿Qué decir? La imagen de Jinxx como sirvienta, puta, no saldrá de mi cabeza, nunca. NUNCA JAJAJA. Me has leído la mente, porque justamente quería leer algo como esto, y nadie lo escribía y llegas tú y me alegras la vida, ¡GRACIAS! ¿Puedo amarte más de lo que ya lo hago, ah? Pues lo voy a hacer.
Me encanta, me encanta, me encanta, me encanta ajksjka. Lo voy a leer muchas veces de lo mucho que me encantó. Es mi favorito *lo abraza*
Prometo regalarte más Janxx, haré más y serán todos dedicados a ti :'D y espero te gusten._. Al principio no sabía como poner a Jinxx, pero vamos, a él le queda todo xD
EliminarGracias *-*
¡Es lo más hermoso que he leído en un Janxx hasta ahora! *wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww* Keep doing that! ;)
ResponderEliminarCDC
Hello c:
EliminarGracias anónimo por esto, haré más Janxx y esperemos sean de vestido :D
Sere honesta, tu blog esta buenisimo, y aunque solo he leido dos one shots, han sido buenisimos, en serio me rei como loca al imaginar a Jinxx y su actitud d sirvienta xD ojala no dejen d escribir, hay muchas chicas que nos gusta el Janxx 7w7 saludos!
ResponderEliminar¡Hola! Gracias por pasar leer y además de eso, dejar comentario, eso es gratificante.
EliminarYo creo que todos quisiéramos un Jinxx de sirvienta y que además de todo, fuera bueno en el sexo :D
Saludos también a ti.