Nuevo barnner por Rubí Gómez
Capítulo seis: No.
La ida no había sido de mucho
agrado, todo el viaje se la había pasado despierto, gruñía y se golpeaba constantemente,
miraba la ventana y todo estaba oscuro, el viaje de casi diez horas por el
tráfico pesado, le había hecho doler el trasero.
Había llegado en plena madrugada y
eso le había jodido bastante, no tenía donde quedarse y dormir en un hotel por
ahora no le favorecía pues se quedaría sin dinero pronto. Unas caminatas a
media noche y unas chicas que más bien eran prostitutas buscando algo de trabajo,
se le insinuaron. Pero ni siquiera intento convencerse, pues solo tenía a una
pelinegra en la cabeza. Y más bien no era que pensara en lo bonita que era, si
no en como se desarrollaría todo en cuanto la tuviera frente a él.
Pero ahora estaba debajo de ese autobús. Estaba con todo y su bolso de viaje en el hombro, fumándose un cigarro en el famoso puente de la nostalgia, el puente Roebling Suspension Bridge lucía iluminado por las luces artificiales en el puente algo resbaladizo.
Pero ahora estaba debajo de ese autobús. Estaba con todo y su bolso de viaje en el hombro, fumándose un cigarro en el famoso puente de la nostalgia, el puente Roebling Suspension Bridge lucía iluminado por las luces artificiales en el puente algo resbaladizo.
Miraba y caminaba dando vueltas por las manzanas de la
ciudad. Ni siquiera se sentía con el valor suficiente como para coger un taxi y
entregar la dirección.
Tenía solo un par de días para hacer lo que debiera hacer en
Cincinnati y definitivamente estaba desperdiciando su tiempo, además de que
estaba gastando su escaso dinero en cigarrillos y era algo que mínimamente le
preocupaba pues l viaje de regreso lo tenía seguro.
Caminó por una calle concurrida a esas horas de la mañana.
Era muy diferente a Kingston, y eso le sofocaba, no podía caminar tan en paz
como en casa, pero ya había hecho un viaje eterno y para que no valiera la
pena... tenía que aguantarse cualquier cosa que no le gustara.
Se había parado a desayunar a un café, donde solo vendían
donas, pasteles y postres más las bebidas obvias y es que ya no soportaba un
poco más de azúcar con algún postre, por lo que solo había tomado un café
cargado y seguro que su estómago se resentía.
Saliendo de ahí, decidido a realizar la principal tarea del
viaje, comenzó a caminar más rápidamente por las calles. Encontrando un taxi
estacionado junto a la acera vacio, ni se lo pensó al abrir la puerta e
introducirse en él.
***
Ambos chicos se revolvieron en la
cama pateándose con saña y a veces sin querer. Era muy poco el espacio, y no se
coordinaban, incluso daba un mal aspecto a un trío, de no ser porque las
palabras o monosílabos que le salían de la boca, no pedían algo de sexo, si no
algo de paz.
—¡Andy! Deja de moverte ¿quieres?
Deseo seguir durmiendo maldita sea. — Jinxx presiono su uña sobre el brazo de Andy y este
soltó un grito. —¡Que no te muevas, jodida marica!
—¿¡Por qué me pellizcas, y a quien le has dicho marica, marica!? — Andy le dio un golpe con dos dedos en la frente a Jinxx y este se quejó haciéndose pequeño en la cama. — Maldita sea, me has lastimado, no es mi culpa que él abarque toda la cama.
—¿Yo? Tú te has movido como lombriz, ni me has dejado acomodarme, por eso te eh lastimado ¡Deja de moverte! Tu cama es demasiado pequeña.
—¿¡Por qué me pellizcas, y a quien le has dicho marica, marica!? — Andy le dio un golpe con dos dedos en la frente a Jinxx y este se quejó haciéndose pequeño en la cama. — Maldita sea, me has lastimado, no es mi culpa que él abarque toda la cama.
—¿Yo? Tú te has movido como lombriz, ni me has dejado acomodarme, por eso te eh lastimado ¡Deja de moverte! Tu cama es demasiado pequeña.
—¡Que tu novio es un maldito
mastodonte! Que lo quites y así cabemos los tres.
Los dos se removieron en la cama acomodándose mejor, pegando sus espaldas y Andy empujó con esta a Jinxx, pero lejos de empujarlo, logró que Jinxx le regresara la fuerza, causando un dolor en las espaldas de ambos.
— ¡Ouch! Porque no puedo con esto carajo, me ha dado fuerte con el pie, me dolerá la cadera en un rato más. Empújalo, mierda. — Andy se giró y ahora veía a Jinxx darle la espalda intentando acomodarse.
—Si le empujo se caerá de la cama conmigo, y no pretendo tirarlo y que me lleve con él.
Andy tenía el ceño fruncido y empujaba a Jinxx y este con ambas manos en los hombros de Jake; presionando para sacarlos de la cama. El ronquido de Jake sonó fuerte y ahogado.
—Oh mierda, cállalo.
—Andy, deja de ser quejica, regresa al piso entonces si no te gusta. — Jinxx se volteo y lo encaró haciendo que el peso del cuerpo de Jake cayera sobre su cuerpo hundiéndolo y lastimándolo. — Joder.
—Vez, ni tú lo soportas, yo por eso no planeo tener un novio así, que horror, no lo soportaría.
Jinxx decidió que era mejor mantenerse callado y giró el rostro para ya no verle más. Se acomodó sobre Jake y casi se montó sobre él para darle más espació a Andy que no dejaba de patearle para alejarlo de su cuerpo.
Los dos se removieron en la cama acomodándose mejor, pegando sus espaldas y Andy empujó con esta a Jinxx, pero lejos de empujarlo, logró que Jinxx le regresara la fuerza, causando un dolor en las espaldas de ambos.
— ¡Ouch! Porque no puedo con esto carajo, me ha dado fuerte con el pie, me dolerá la cadera en un rato más. Empújalo, mierda. — Andy se giró y ahora veía a Jinxx darle la espalda intentando acomodarse.
—Si le empujo se caerá de la cama conmigo, y no pretendo tirarlo y que me lleve con él.
Andy tenía el ceño fruncido y empujaba a Jinxx y este con ambas manos en los hombros de Jake; presionando para sacarlos de la cama. El ronquido de Jake sonó fuerte y ahogado.
—Oh mierda, cállalo.
—Andy, deja de ser quejica, regresa al piso entonces si no te gusta. — Jinxx se volteo y lo encaró haciendo que el peso del cuerpo de Jake cayera sobre su cuerpo hundiéndolo y lastimándolo. — Joder.
—Vez, ni tú lo soportas, yo por eso no planeo tener un novio así, que horror, no lo soportaría.
Jinxx decidió que era mejor mantenerse callado y giró el rostro para ya no verle más. Se acomodó sobre Jake y casi se montó sobre él para darle más espació a Andy que no dejaba de patearle para alejarlo de su cuerpo.
—Jinxx. — Este soltó un gruñido en
señal de que le estaba escuchando. — ¿Tú crees que pueda enamorarme de alguien
que no conozco?
—Pues, no sé, a mi me gusta Brad Pitt
y Johnny Depp, y claramente no les conozco.
—No me refería a eso, tonto.
—Ya sé, hablas de Octavio.
—Oliver.
—¿Sabes? Igual no me da muy buena
espina. Quizás porque le has mandado una foto de ti como una jodida chica —Andy se mordió
el labio pero no replicó—, quizás sea un maldito pervertido que con solo verte
ya quiere meter su polla en tu cuerpo… diuh. ¿Cómo pudiste? Si no fuera porque
está a kilómetros, temería que viniera a buscarte.
Andy prefirió no contestar nada de lo que había escuchado y se acomodó a sus anchas enrollándose en las sabanas y se colgó de la orilla de la cama. Cerró los ojos y comenzó a quedarse dormido, su mente ya no pensaba claro e imágenes estúpidas pasaban por su mente, pero el ruido del timbre de la casa lo sacó del mundo de los sueños, al cual estaba a punto de caer.
Apenas eran las nueve de la mañana y el se la había pasado toda la noche sin pode dormir y sin esperar que el sol se asomará por la ventana saltó a la cama empujando a sus amigos para que le dejaran dormir ahí. Pero apenas y había pegado el ojo, el pie futbolístico de Jake le había golpeado en la cadera con fuerza.
Sin fuerzas se levantó de la cama y caminó arrastrando los pies que se alcanzaban a cubrir por el pantalón de ositos de su pijama. Iba somnoliento y bostezando, con la mirada nublada. Se tallaba los ojos y bajó casi sin fuerza las escaleras para abrir la puerta.
El hombre con maletín tenía una carta frente a él y con dificultad leyó.
—¿Andy Biersack? — Bajó la carta y le sonrió algo hipócritamente.
—Sí, ¿Qué desea?
El hombre estiró la carta y Andy la cogió con euforia. Últimamente su hobbies era mandar cartas a un desconocido así que cerrando con un pie la puerta, entró corriendo al comedor rompiendo el sobre en el camino para comenzar a leer la carta.
Andy prefirió no contestar nada de lo que había escuchado y se acomodó a sus anchas enrollándose en las sabanas y se colgó de la orilla de la cama. Cerró los ojos y comenzó a quedarse dormido, su mente ya no pensaba claro e imágenes estúpidas pasaban por su mente, pero el ruido del timbre de la casa lo sacó del mundo de los sueños, al cual estaba a punto de caer.
Apenas eran las nueve de la mañana y el se la había pasado toda la noche sin pode dormir y sin esperar que el sol se asomará por la ventana saltó a la cama empujando a sus amigos para que le dejaran dormir ahí. Pero apenas y había pegado el ojo, el pie futbolístico de Jake le había golpeado en la cadera con fuerza.
Sin fuerzas se levantó de la cama y caminó arrastrando los pies que se alcanzaban a cubrir por el pantalón de ositos de su pijama. Iba somnoliento y bostezando, con la mirada nublada. Se tallaba los ojos y bajó casi sin fuerza las escaleras para abrir la puerta.
El hombre con maletín tenía una carta frente a él y con dificultad leyó.
—¿Andy Biersack? — Bajó la carta y le sonrió algo hipócritamente.
—Sí, ¿Qué desea?
El hombre estiró la carta y Andy la cogió con euforia. Últimamente su hobbies era mandar cartas a un desconocido así que cerrando con un pie la puerta, entró corriendo al comedor rompiendo el sobre en el camino para comenzar a leer la carta.
Al momento de que comenzaba a
leerla su estómago hizo un ruido un tanto brutal. Como un monstruo agonizante,
por lo que decidió primero darse un baño y desayunar dejando la dichosa carta
sobre la mesa del comedor.
Dando brinquitos como siempre y a
su peculiar forma de caminar, se dirigió hacia el baño, tomando antes una ropa
necesaria para flojear todo el día. Un pantalón rosita con líneas azules y una
playera negra holgada.
Ni diez minutos bajo la lluvia
artificial se tardó. Cambiado y fresco ahora se paseaba por su habitación
escuchando los ronquidos de Jake y los murmuros de Jinxx que al parecer iba a
despertar un gran problema entre las piernas por lo que se alcanzaba a
escuchar. Ignorándoles olímpicamente comenzó a cepillar su cabello con euforia
y cuidado, manteniéndolo sedoso y suave.
Encontrando muy agradable
arreglarse, se metió al cuarto de sus papás que de nuevo no estaban, pasando de
la puerta de Karina adornada con estampas de ositos. Se quedó parado frente al
enorme espejo de la habitación y admirando su cara comenzó a tomar polvos y
algunas pinturas para pintarse el rostro.
***
Oliver bajó del taxi y miró la casa. Era enorme a comparación
del pequeño cuarto con apenas y las habitaciones necesarias que tenía en
Canadá.
—¿Por qué mierda se emociona por
un terreno de cien metros cuadrados cuando aquí tiene uno de al menos unas
veinte veces el de cien?
Miraba hacia todos lados pero
menos hacia la puerta. Incluso se le paseo la idea de regresar por donde llegó
y olvidarse de ella, tomar unas copas, ir al antro, conocer chicas como realmente
se conocían, follarlas y dejarlas al momento. Pero no lo hizo.
Camino tan tranquilo y con miedo
puro hacia la casa. La idea de aparecer de la nada en su cabeza, al principio había
parecido de puta madre, pero ahora que estaba a escasos cinco metros no paraba
de repetir que era una patética idea.
Apenas pisó el tapete impecable de
‘bienvenido’ y se quito de encima, se veía muy cuidado. Se rascó la nuca y tocó
el timbre como si hubiera dejado el dedo pegado.
***
—¡Pero que bien me veo, caray! —
Modeló frente al espejo y alboroto su cabello con cariño para darle efecto.
Tomó el gloss de su mamá y aplico en sus labios para darles un volumen más
agradable. — Pero que me enamoro de mí.
El timbre de la casa resonó por
toda esta y Andy se sobresalto dando un manotazo al barniz negro. Lo levanto
torpemente ensuciándose las manos y maldiciendo el no haberlo tapado cuando debía.
Con un papel en manos, caminó descalzo por todo el pasillo, bajando las
escaleras y llegando a la puerta.
***
No sabía si sentirse molesto o
emocionado que nadie hubiera abierto la puerta enseguida, se sentía aliviado y
un poco ansioso, sus manos sudaban y estaban frías.
—Mala idea, mala idea—. Se
repitió.
Se lo planteo y decidió tocar una
vez más. Si nadie abría la puerta sería genial y se iría por donde vino. Le
ahorraba el nerviosismo y las pocas ganas de hablar que tenía.
Tocó el timbré y unos ruiditos del
interior, como de que alguien va a abrir la puerta le alarmaron y su cara se
deformó totalmente.
—¡Mala idea!
***
El timbre sonó de nuevo y una
mueca se formó en su cara —¡Joder que poca paciencia!— pensó.
Se acercó arrastrando los pies, haciendo un sonido de apatía
sobre el suelo y quitó los tres seguros en la puerta, los cuales había echado
por quien sabe cual razón.
Y abrió la puerta.
El color de las mejillas de ambos desapareció quedándose
totalmente pálidos por unos segundos para luego un color rojo lava les envolviera
la cara. En cambio a Andy le volvió a cambiar convirtiéndose en un verde
reptar. —Oliver— pensó.
—Hola. — Saludo con un ligero
movimiento de cabeza y su mano se agito hacia los lados llena de tatuajes.
Andy retrocedió y Oliver dio un
paso más al frente saltándose el ‘bienvenidos’ pero sin pisa el interior de la
casa.
Olive clavó la mirada en la ‘chica’
que estaba parada frente a él y ladeo la cabeza.
No era algo que él acostumbraba,
al contrario, era demasiado diferente, a él le gustaban demasiado voluminosas
de todos lados, arriba, abajo, y una cara de muñeca o actriz porno. Pero ella,
definitivamente se veía muchísimo mejor que en las fotografías que le había
mandado y no era nada parecido a lo que a él le gustaba.
Era bastante alta para su poca
edad, la imaginaba más pequeña. Ni siquiera los aparentaba. Para ser demasiado
temprano en horario de una persona de esa edad, ya estaba arreglada como si
planeara salir, sin embargo estaba en pijamas o eso parecía. Demasiado infantil
pero estaba bien para él.
Andy sacudió la cabeza y la
palidez regresó a su cara. No había dicho palaba alguna y no sabía ni que
decir. Mirando el suelo se hizo a un lado interpretando el puedes pasar.
Oliver pasó y caminó cohibido con el bolso de sus cosas al
hombro. ‘Ella’ le señalo el sofá y se sentó distraído a un Andy que salió corriendo
escaleras arriba. Para cuando volteo vio la cabellera corriendo torpemente como
una niña pequeña casi a tropezones en una mañana de navidad.
Su mirada viajó por toda la estancia y aterrizo al comedor donde estaba una hoja desdoblada. Se lo pensó un poco y con seguridad fue hasta ella tomandola y descubiendo la ultima carta que había enviado.
Andy subía con el ceño
fruncido. Jinxx lo había salado con su “Si no fuera
porque está a kilómetros, temería que viniera a buscarte” cosa que pareció no
haberle importado a ese sujeto pues había cruzado la frontera para verle.
Entró dando una fuerte patada a la
puerta que hasta su pie se había resentido, estaba seguro
.
—¡Que mierda hacen! — Gritó al ver
a Jake desnudo en su totalidad, tomando las piernas de Jinxx quien yacía
acostado, separadas a sus costados y penetrándole con ganas.
Jinxx le metió una patada en la
barbilla a su novio y este cayó al suelo con la quijada desacomodada. Jinxx se
enrollo en las sabanas y se tiro al suelo también, pero a comparación de Jake, a
él se le pasó la mano.
—¡Mierda, Andy! ¿Qué mierda te
pasa? Espera… eso que tienes en la cara es ¿maquillaje? ¿Tienes maquillaje?
—Oliver.
—¿Eh? —Preguntó Jinxx con ligera molestia en la voz, le había interrumpido un buen sexo por la mañana —¿Qué cosa? ¿Ya no te
contesta? —Andy no respondió—, eso sería estupendo.
.
—¡Está abajo! ¡Jinxx, ayúdame! Él vino.
Los dos chicos se quedaron tirados
en el suelo mirando a Andy que tenía los ojos tan aguados de echarse a llora
sin remedio.
Lamento que sea muy corto, acabo de terminar mis examenes y la euforia de subir me ganó, además de que ni siquiera está bien echo xD lamento esto, el encuentro no fue gran cosa, pero tengo una idea genial para después de esto. Tengo un Janxx pendiente y la otra parte de twc. Espero subir pronto. Un beso.
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