Janxx: Jinxx Ferguson & Jake Pitts.
—Me
largo. —Rodé los ojos mirándola arreglase con ilusión para mí, pero ya no había
nada que hacer, o al menos ya no debería esforzarse tanto, ya todo estaba
perdido— Por favor, no marques que no voy a contestarte.
Me situé
a su lado y ella sonrió mirándome tímida, pero solo me limité a revisar el
maquillaje que llevaba encima y camine dándole la espalda. Su sonrisa
desapareció de su boca y comenzó a balbucear cosas sin sentido.
—Pero,
creí que quizás, podríamos salir juntos a pasear o… tomar un café, ir al cine,
no lo sé.
—Oh, no.
Te dije que saldría y en mis planes no está llevarte conmigo.
Ella se
tumbó en su banco frente al tocador y con una brocha en la mano se lastimó el
muslo. Su mirada brilló y yo rodé los ojos.
—Jinxx
¿qué pasa contigo? Tú… no eras así.
Hice un
ruidito con la boca que más bien fue como una advertencia y le sonreí para
luego caminar hacia la puerta de la habitación.
—Jinxx,
no me dejes así. — Se levantó a toda prisa de su pequeño banco y corrió hacia
donde estaba colgándose de mi cuello. Me moleste claro.
—¿Quieres
soltarme por favor? — Le pregunté con un tono fastidiado.
—No
quiero, no me dejes. — Rompió en llanto y yo me harte con más obviedad. Le tomé
de los brazos y me la quité de encima empujándola un poco. —Vale, me largo. No
llames.
—¡Jinxx!
¿¡A dónde vas!? ¡Jinxx, vuelve!
Bajé de a
brincos los escalones de mi casa y en cuando estuve por abrir la puerta
principal, una zapatilla voló pasando por mi lado, muy cerca de mí, chocando
con el tacón sobre esta, sobresaltándome y haciendome cabrear. Me giré para mirarla
con molestia, y me encontré con una Sammi mosqueada y con una mano levantada
aputándome con su otra zapatilla amenazando con aventarla de nuevo.
—Me estás
tocando las pelotas. ¡Relájate mujer, déjame en paz!
—¿¡Qué!?
¡Tienes mierda en la cabeza, imbécil! — Me lanzó la zapatilla y el tacón me dio
justo en la frente. Gruñí y la miré con insuficiencia. —¡Siempre me dejas! ¿A
dónde mierda vas?
—¡Que te
importa!
—¡Qué me
digas!
—¡Qué no
te importa, dije!
Escuché
el ruido de un coche y era el que yo sabía quien era, le conocía muy bien su
manera de aparcar frente a la casa. Tomé mis llaves y salí dando un portazo
dejando a Sammi enrabietada con una posición de aventarse contra la puerta… Y
luego escuché un golpe contra ella… Se había dado, que pena. Me giré y salí
volando de ahí dejándola antes de que saliera.
El auto
blanco muy elegante estaba ahí parado sin moverse, ni siquiera estaba
encendido. Y él estaba ahí adentro
mirándome aunque yo no pudiera verle a través de los cristales polarizados. Me
mordí el labio y caminé hacia el auto, abriéndolo y metiéndome sin ni siquiera
pensarlo.
Me acomodé y me recargué en el
asiento suspirando y dejando toda mi hombría de lado, para dar paso a la
estúpida melosidad y excitación que me nacía con solo verle.
—¿Otra
vez está de ardida? — me habló con voz tranquila que me relajo los nervios.
—Quizás,
pero me tiene arto. No puedo seguir viviendo con ella. — Me giré para hacerle
saber mi inconformidad. Casi crucé mis dedos para que respondiera un ‘vente
conmigo’.
—Que
lástima. Pero no te preocupes que estoy con el mismo problema. Ella me crispa
los nervios y hoy la eh abofeteado. Sí eh logrado que se largue, te vienes
conmigo. — Me brillaron los ojos y el calentón en mis mejillas se hizo
notar. Me mordí el labio y asentí frenéticamente. —
Vale.
Jake
manejaba concentrado y yo le veía de reojo mientras me acomodaba en el
asiento inquietándome un poco y es que así funcionaban las cosas:
Sammi y yo éramos pareja, una
pareja adorable y linda, y yo la amaba, era dulce y cariñosa; y de tan cegado
que estaba con ella había decidido dar un paso más en nuestra relación de
pareja. Formalizar. Me casé con ella y la magia de los cinco años de relación
comenzó a decaer horriblemente, y de un momento a otro pasó lo que tenía que
pasar tarde o temprano. El odio creció terriblemente en nuestra casa que
compartimos desde los tres años juntos. El ambiente se tensa si nos ponemos
juntos en alguna habitación e incluso yo duermo ahora en el sofá, preferible
que compartir cama con ella.
Después de eso fingía trabajo
extremo en el estudio aunque no tuviera nada que hacer, y me encontraba con él
casi siempre, ambos tomábamos hasta ponernos borrachos y tocábamos notas libres
y a veces al aire. Tan ebrios nos poníamos que una vez terminamos magreandonos
y luego terminé inclinado, recostando medio cuerpo en la mesa de mezclas con
Jake detrás de mí, moviéndose duro y rápido provocándome algunos moretones por
los botones que se me enterraron en la piel.
Cualquier persona normal hubiera
tratado como si eso nunca hubiera pasado y las cosas entre dos colegas se
hubieran ido al caño. ¡Pero no! Jake y yo estábamos siguiéndolo, desde esa vez,
conscientemente terminábamos en la misma posición y a mí me encantaba. Siempre
abría las piernas y cada día intentaba hacerlo un poco más. ¡Era rutinario! Los
ensayos con las guitarras que era lo primero que hacíamos al llegar al estudio,
pasaron a ser lo último, ya no era una cuerda creando un acorde lo que
tocábamos, ahora era la piel creando gemidos.
Era un secreto a voces que no nos
molestábamos en negar cuando nos veían con descaro, al contrario, cuando Jake
caminaba y yo muy cerca de él le seguía, lograba colgarme de su brazo y con las
manos sudadas dejarme guiar, él ni se inmutaba y yo no lo presionaba, pero al
menos los chicos de la banda ya lo sabían y como eh dicho, no porque lo
dijéramos, más bien…
Un día habíamos decidido
experimentar un poco más y entramos a la cabina de grabación. Jake estaba
recargado en la ventanilla y yo hincado en el suelo haciéndole un buen sexo
oral, pasando desapercibido. Los chicos entraron y como es obvio, la cabina
retenía sonido, por lo que ni ellos ni nosotros nos dimos cuenta de nada, al
menos no enseguida, hasta que Ashley se acercó riendo hacia la ventanilla y
pude ver su expresión de confusión y no me dieron tiempo de mínimo sacármela de
la boca cuando la puerta se abrió y Andy pego un grito tapándose los ojos. Jake
al ver que pretendía pararme de mi lugar, me tomó del cabello y me hizo volver
a tragarme su hombría hasta el fondo y por más que intenté empujarle de los
muslos, el tenía más fuerza que yo, por lo que no logré sacármela ni un poco.
Después de traumar a los chicos,
con algo de sexo, ellos mismos afirmaron no tenernos asco, si no les
saludábamos de beso (en mi caso) o con la mano; prácticamente solo con un
simple ‘hola’ les bastaba.
—Tienes
un cuerno creciendo en la frente.
—Me ha
aventado una zapatilla y me ha dado en la frente.
—¿El
tacón? — Rechinó los dientes y yo asentí. — Que fuerte.
—Se ha
puesto histérica. Planeaba colgarse a mi brazo, lo veía venir, pero se ha
golpeado con la puerta y eh salido corriendo. Ella tendrá un cuerno más grande.
Jake
soltó una carcajada y aparcó en la entrada del estudio. Con ligereza el auto se
detuvo y me giré a él, tal y como todos los días al llegar. Sus labios ya me
esperaban, por lo que los abrí para hacer el beso húmedo y comenzar a subir la
tensión. Me subí sobre él en su asiento y el me apretujo más fuerte en su cuerpo.
Mordí su labio al sentir su entrepierna chocar con la mía y lo solté dejando
escapar un ligero gemido que le subió la temperatura.
—Corre. —
Murmuré en sus labios y cerré los ojos oliendo su aroma.
Jake
abrió la puerta y casi corriendo me levanté de él y salí del auto, a tropezones
camine torpemente hacia la puerta del lugar. Tenía la erección crecida por lo
que me era difícil caminar derecho. Abrí la puerta despacio pero de repente
sentí un empujón por la espalda. Y no eran unas manos, era un cuerpo completo.
Jake me
estaba empujando totalmente y yo me ruboricé cuando noté que había gente
dentro. Caminamos por el pasillo del estudio, mientras que él me rodeaba la
cintura con sus brazos y casi me arrastraba pues sus pasos cada vez eran más
presurosos. Casi me caigo de boca un par de veces, pero el brazo sujeto a mi
cintura me mantenía pegado a un cuerpo lo bastante fuerte como para que si me
tropezaba, aún pudiera andar y reincorporarme.
Cuando vi la puerta de la sala
que habitualmente ocupábamos, casi me aventé al pomo de la puerta para abrirla,
pero Jake me ganó y de un empujón que me dio en la espalda baja, en la curva de
mis nada predominantes caderas, me mandó directo al suelo de cara (pues tropecé
con un reposapiés y con la erección que tenía no era para más).
—¿Te
caíste pedazo de memo?
—No, me
eh decidido que quiero una siesta antes de que me profanes el culo. — Me
incorporé un poco y le miré por sobre el hombro. Gruñí y él se rió de mí. —
¿Estás bien? Sí, estoy bien, gracias por preguntar.
— Le miré con odio y me
levanté con un tirón en la entrepierna que me obligo a mantenerme inclinado más
de lo esperado.
—Pero si
tú no te rompes con nada.
—¡Me has
tirado al suelo, imbécil!
—Bah.
Nos
quedamos en silenció y entonces todo se tensó. La erección que tenía en los
pantalones hablaba por sí sola, así que para quitarle peso a la situación
caminando casi de puntitas, me acerqué al sofá y cuando estuve a punto de
sentarme Jake tiró de mi brazo y me pegó a su cuerpo más musculoso y grande que
el mío.
Me
sonrojé y abrí la boca para replicar pero me vi balbuceando cosas sin sentido
mientras el cálido aliento de Jake chocaba contra mis labios y mi nariz. Me
acerqué pegando la punta de mi nariz en su cuello y aspiré su aroma varonil
mientras él me envolvía en un agradable abrazo. No era como que el romanticismo
le saliera a brotes, pero creo que de tanto sufrimiento; yo por Sammi como Jake
por Ella, necesitábamos nuestro tiempo a solas.
Y es que
yo ya no me consideraba heterosexual, y digamos que los hombres me iban más,
pero realmente ninguno que no fuera Jake por ahora, yo era Jakesexual –quizás– de momento y eso me gustaba.
Pasé mis
brazos por sus hombros y envolví su cuello entre ellos colgándome prácticamente
de él. Me separé para verle y me encontré con su mirada. Sentí un revoltijo
interior y un calorcito en las mejillas.
—¿Qué me
miras? — Me preguntó paseando sus dedos desde mi hombro, bajando por toda la
espalda y deteniéndose al final de esta para volver a subir hasta donde inició.
—¿Debería
mirarte algo?
—Pues
pareces tan entretenido en mi cara que yo creo que sí, algo me miras ¿qué es?.
—Pues. —
Le miré a los ojos, luego mi mirada viajó a todo su rostro; sus ojos, sus
labios, su nariz, su
cabello, sus mejillas, luego bajé más y miré su cuello que
hacía leves movimientos, bajé más y su pecho subía y bajaba tranquilo. Coloqué
una mano en el y lo miré. — Eres tan guapo Jake.
Jake
soltó una carcajada y me apretó con más fuerza hacía él.
—¿Eso?
Por dios.
—No, de
verdad Jake, no sé como no me di cuenta antes ¡Benditas cervezas corrientes!
—Creo que
también influyen esas chicas. Sí ambas no fueran tan cabezas huecas, quizás
esto no abría pasado.
—¿Te
arrepientes? — Pregunté dudando de lo que había dicho. ¿Qué había tratado de
decir con eso?
—No.
Me puse de
puntitas y le besé los labios con euforia, le extrañaba y estar casi una semana
sin verle por culpa de terceras no me hacía muy feliz.
Su cuerpo
se apegó más al mío y empujó hacia el sofá el cual pretendía tirarme unos
minutos antes, pero él lo había impedido. Retrocedí con nerviosismo casi
tropezándome con mis propios pies, llegando a borde del sofá y aunque me
resistí un poco, Jake aventó su cuerpo contra el mío haciéndonos caer.
Y ni
siquiera nos despegamos, seguimos besándonos como locos. Mis manos subieron a
sus mejillas tomándole del rostro y acercándolo más a mí. Le mordía los labios
y me restregaba en su cuerpo mientras que sus manos toscas acariciaban mis
piernas y mis costados. Se alzó un poco metiendo las manos entre mis piernas
para acomodarse mejor y luego las subió subiendo a su paso mi playera.
Me mordí
el labio y giré el rostro mientras sentía sus dedos subir por mis costillas,
acariciando mi piel y tocándome la cintura colocándome en el sofá con
delicadeza. Me sentía algo sofocado pero estaba ansioso por sentirlo bien
dentro.
Sus manos regresaron a mi playera
que estaba a la altura de las axilas y tiró de ella para sacarla de mi cuerpo y
así fue. Apenas y sentí el roce, fue un movimiento rápido que me provocó soltar
un tímido jadeo.
Ni siquiera había podido hacer lo mismo pues él solo se la
había sacado en cuando comencé a sentí el cuerpo débil y temblequear de la excitación.
Cayó sobre mi cuerpo y nuestros
pechos desnudos calientes chocaron de una forma tan erótica que solté un gemido
el cual fue cortado por los labios de Jake en un beso desesperado. Mis manos sostenían
el borde de su pantalón, deslizando los botones y la cremallera, para luego a
empujones y tirones, bajarlos como pudiera. Jake hizo lo mismo con los míos e
incluso me pasó lastimando la erección que tenía, por lo que le solté una
patada en la mandíbula tirándolo al suelo. No dude en ir tras él para sentarme
sobre su cuerpo.
—Mierda
Jinxx — Jake alzó las caderas un segundo, por lo que mi cuerpo se balanceo en
un vaivén suave. Me mordí el labio por lo que reprimí los gemidos de placer.
Jake tomó mis caderas y me presionó contra su miembro ya despierto bajo sus bóxer
sin dejar de lado el vaivén suave —, mierda Jinxx, muévete así.
—Uhm,
Jake, quítatelos y fóllame ¡ya! — Tiré del cintillo del bóxer y me levanté un
poco para bajárselos al mismo tiempo que él bajaba los míos. —hazlo, hazlo.
Y estos
quedaron tirados a un lado de nuestros cuerpos.
El vaivén
suave había quedado atrás ahora dando lugar a los dedos mágicos de Jake,
empapados de su y mi saliva, recorriendo todo el costado derecho de mi cuerpo,
hasta llegar a mis nalgas. Con una mano las abrió y con los dedos húmedos
tanteo la zona en donde tanto le gustaba estar y yo le permitía.
—Ouhm, Jake.
— Suspiré al sentir su largo dedo deslizarse con facilidad en mi interior. Abrí
los labios y jadeos de dolor y placer escapaban de mi boca suavemente, eran
casi inaudibles… si hubiera mucho ruido en la habitación. Introdujo otro dedo
con la misma facilidad y mi ceño se frunció al soltar una palabrota.
—Aún no
comprendo como esto —abrió los dedos de manera en que simulaban una tijera y yo
me deshice sobre su pecho—, sigue tan cerrado después de todas esas veces.
Tendré que darle más empeño.
Sonreí de
lado y no por las palabras promiscuas de Jake, si no por los besos en mi
cabello que vinieron después de eso. Los jadeos ahora morían, pero los gemidos salían
de mi garganta naturalmente.
Jake sacó
los dedos de mi cuerpo y me tomó de las caderas con una sola mano para hacerme
bajar hacia su erección bastante grande. En cuanto la sentí apenas y pude
respirar tranquilo pues de una fuerte estocada Jake me penetró con tal
brutalidad que mi peso fue hacia delante, pero al momento tocó ese punto
interno mío que me obligo a arquear la espalda levantándome sobre él quedando
sentado sobre su miembro.
—Muévete.
La orden fue dada y tal y como
debía ser, comencé a balancearme sobre él, penetrándome solo, apoyándome con
las manos sobre su pecho. Hacia delante y hacia atrás, arriba y abajo y luego
en círculos.
—Mierda. —
murmuré rojo de calentura.
Me estaba volviendo loco y yo no
me sentía con fuerzas para moverme sobre él con violencia, como él sabía
hacerlo, así que me detuve para que él tomara el control de la situación. Y así
fue.
Tomo mis caderas con ambas manos,
casi enterrando sus inexistentes uñas, y comenzó a ayudarme con la penetración,
subiendo y bajándome con rapidez que apenas y podía sentir como su miembro
llegaba hasta el fondo pues al microsegundo ya estaba saliendo para volver a
entrar.
Mis gemidos ahora eran gritos, gritos
que seguro estaban escuchando afuera y no me importaba, cualquier queja y salían
sin trabajo de aquí.
Jake tomó mi pene y comenzó a
sacudirlo violentamente, por lo que le di un manotazo y caí en su pecho. Rodamos.
El encima de mí, me tomó de los talones abriéndome más las piernas. Sus manos
bajaron acariciando mis pantorrillas y se detuvieron en mis muslos, manteniéndome
muy abierto para la penetración, la cual ahora hacia un sonido húmedo por la
velocidad con la que lo hacía y el pre-semen de Jake.
Mi cuerpo se movía al ritmo de
las embestidas de Jake y mis manos ya no tenían fuerza para sujetarse de sus
fuertes brazos como lo había estado haciendo, por lo que cayeron al lado de mi
cabeza inertes y sin fuerza.
Jake tenía el ceño fruncido y
sudaba horrores, como si estuviera haciendo demasiado ejercicio, sus labios
soltaban gruñidos apretando los dientes y de vez en cuando separándolos para soltar
un gemido.
Se acercó a mi cuello y comenzó a
morder toda esa zona, llegando a mi pecho, mordisqueando uno de mis pezones con
saña, jalándolo y lamiéndolo logrando que sintiera mi pene explotar pronto.
Llevé una mano a mi erección y apreté la punta para aguantar un poco más.
—Te amo —
Solté de repente ganándome un mordisco por parte de Jake sobre mi pezón —, te
amo, te amo, te amo. — repetí ido.
Sus
labios me volvieron a besar y decidí terminar pronto. Le empuje de los hombros
haciendo que él me tomará de las caderas, por lo que cayó de espaldas, de nuevo
conmigo arriba sobre él. Pequeños saltos comencé a dar tan excitado que esta vez
si eran rápidos y violentos.
Jake tomó
mi pene de nuevo y lo acarició logrando que soltara un grito al momento de que
escuchaba unos gritos afuera de la habitación. Jake se enterró en mi trasero y
yo tensé todos los músculos apretándole con fuerza haciéndole gruñir y apretar
mi erección.
La puerta
de abrió dejándonos expuestos a lo que de tanto nos ocultábamos, sin embargo
tomar la ropa y decir que era una equivocación en pleno orgasmo, no era lo más
viable.
—¡Ahh,
mierda! — Mi cuerpo tembló torpemente que quedé inconsciente escasos segundos.
—¡Jinxx!
—¡Jake!
¿qué mierda haces?
Jake
gruño y yo caí de nuevo sobre su cuerpo sin romper la penetración, mientras
sentía todo su semen salir por entre mis nalgas y escurrirse en mis piernas.
Sentí un escozor
en mi cabeza que me dolió hasta los huevos, sin embargo estaba tan agotado que
solo gruñí y giré mi cabeza para ver quien lo había hecho, aferrándome al
cuello de Jake.
—Sammi. —
Dije casi sin aliento levantándome del cuerpo de Jake aún sin romper la
penetración. Ella me miraba furiosa sin una zapatilla. ¿Qué le pasaba con eso? Siempre me las aventaba. —¿Qué mierda haces aquí?
Sin
esperarlo más Samantha entró hecha una fiera a la habitación, me tomó de
cabello y tiró de mí con fuerza haciéndome levantarme de Jake que apenas se reponía
desde el suelo, viendo todo con el ceño fruncido y molesto.
Rompió la penetración al jalarme
hacia arriba, haciéndome doler el trasero con ello. Grité y le pegué un empujón
fuerte que cayó justo sobre Ella, que también tenía un signo de interrogación
en la cara.
A comparación de Sammi, Ella se
mantuvo de pie en la puerta mirándonos a los dos completamente desnudos.
—Me
engañaste con un hombre. Hijo de puta. — murmuró casi inaudible.
Jake solo
se encogió de hombros desde el suelo y se levantó para tomarme del brazo y
jalarme hacia él para abrazarme en cuanto vio que Sammi pretendía echárseme encima.
Sammi se detuvo en seco cuando notó la mirada fiera de mi amante y se encogió
cuando Jake abrió la boca.
—Ni se te
ocurra.
—¡Te
odio, maldito marica chupapollas! —Gritó Ella tirando un anillo muy bonito al
suelo, el cual supuse era de su futura boda, muy pronto quizás, la cual ahora
jamás se haría, y después salió corriendo desesperada.
Sammi se
me quedó mirando y rompió en llanto haciendo lo mismo que Ella, se sacó el
anillo de bodas y me lo tiró en la cara, sin embargo estaba tan débil que este
cayó al suelo cerca de mis pies. Pretendía levantarlo y conservarlo, hasta que
Jake lo pateo lejos quedando debajo del sofá.
—Gracias,
nos quitas un peso de encima. Ahora… shu.
La corrió
y Sammi a lágrimas vivas me deseo la muerte, pero realmente estaba más
concentrado en que por fin mi matrimonio estaba acabado. La puerta se azotó y
me removí acomodándome mejor entre los brazos de Jake.
—Que
fácil.
—Si
bueno, hay un problema. — Le dije a Jake haciendo una mueca sobre mis labios.
***
Iba con ambas piernas sobre el
asiento del copiloto, comiéndome un dulce que Jake que había comprado sin
rechistar y con el móvil en la mano mientras Jake cantaba como retrasado una
canción de la radio.
Había pasado unos cuantos días de
que nos habían cachado y ahora podíamos salir todos los días, por todo el día
sin preocuparnos por unas mujeres locas. Habíamos dejado de frecuentar el
estudio por obvias razones… ya no hacía falta.
Tanto como a Jake y a mí nos
botaron, por lo que no dudamos en festejar como solo unos adictos al sexo
festejaban.
Ahora más calmado y realmente
feliz, comiendo la golosina en mi mano, estaba mirando twitter con cuidado,
leyendo cada cosa que me salía al inicio en cada refrescar de la página, cuando
de repente varios tweets salieron uno
tras otro formando un texto de algunos caracteres, dividido en varios pedazos.
Leí con cuidado y casi me ahogo con la golosina por la tremenda carcajada que
quería salir de mi boca.
—¿Qué sucede?
— Habló mi novio.
Extendí
la mano y le mostré los aproximadamente cinco tweets que Sammi había publicando
formando un texto de extremada estupidez además de que sonaba demasiado ardida.
Ella me ha botado y creyó que fue lo mejor. Debería superarlo.
—¿Ardida?
— Asentí y el soltó una carcajada demasiado fuerte al momento que aparcábamos sobre
la casa de Andy. — Vamos anda, que se nos escapa el crio.
Salimos
volando del auto de Jake y casi a tropezones toqué el timbre. Ambos pusimos una
cara de lastima con una sonrisa radiante. Imposible que dijera que no… si le hubiéramos
dejado alguna opción, claro.
Apenas
abrió la puerta con una cara sonrosada, nos metimos a su casa empujándolo y
metiendo nuestras maletas y cosas personales.
—¿Qué mierda
hacen?
—Venimos
a quedarnos. — respondí feliz.
—¿Qué?
—Nos han
corrido de casa, ya sabes y si no, es algo que te contaremos después. Bueno, a juzgar
por el color de tus mejillas y tu respiración entrecortada, creo que estás
ocupado, y nosotros también. Dale saludos al chico. — Jake me tomó del brazo y
me jaló al pequeño cuarto de baño que había en la sala de Andy.
Me besó
con fuerza y colocando sus manos en mis muslos me levantó para sentarme sobre
el lavabo. Me agarré con fuerza y abrí las piernas para darle libre acceso a
que me hiciera suyo de nuevo.
Nota: Otro Janxx esta vez dedicado a Vannesa y a Nathalie. Pero claro con la dedicación especial a Rubi quien no sé donde esta ;w; ... Nos leemos luego.

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