miércoles, 16 de octubre de 2013

Infidelidad... Contigo.


Janxx: Jinxx Ferguson & Jake Pitts.





—Me largo. —Rodé los ojos mirándola arreglase con ilusión para mí, pero ya no había nada que hacer, o al menos ya no debería esforzarse tanto, ya todo estaba perdido— Por favor, no marques que no voy a contestarte.

Me situé a su lado y ella sonrió mirándome tímida, pero solo me limité a revisar el maquillaje que llevaba encima y camine dándole la espalda. Su sonrisa desapareció de su boca y comenzó a balbucear cosas sin sentido.

—Pero, creí que quizás, podríamos salir juntos a pasear o… tomar un café, ir al cine, no lo sé.

—Oh, no. Te dije que saldría y en mis planes no está llevarte conmigo.

Ella se tumbó en su banco frente al tocador y con una brocha en la mano se lastimó el muslo. Su mirada brilló y yo rodé los ojos.

—Jinxx ¿qué pasa contigo? Tú… no eras así.

Hice un ruidito con la boca que más bien fue como una advertencia y le sonreí para luego caminar hacia la puerta de la habitación.

—Jinxx, no me dejes así. — Se levantó a toda prisa de su pequeño banco y corrió hacia donde estaba colgándose de mi cuello. Me moleste claro.

—¿Quieres soltarme por favor? — Le pregunté con un tono fastidiado.

—No quiero, no me dejes. — Rompió en llanto y yo me harte con más obviedad. Le tomé de los brazos y me la quité de encima empujándola un poco. —Vale, me largo. No llames.

—¡Jinxx! ¿¡A dónde vas!? ¡Jinxx, vuelve!

Bajé de a brincos los escalones de mi casa y en cuando estuve por abrir la puerta principal, una zapatilla voló pasando por mi lado, muy cerca de mí, chocando con el tacón sobre esta, sobresaltándome y haciendome cabrear. Me giré para mirarla con molestia, y me encontré con una Sammi mosqueada y con una mano levantada aputándome con su otra zapatilla amenazando con aventarla de nuevo.

—Me estás tocando las pelotas. ¡Relájate mujer, déjame en paz! 

—¿¡Qué!? ¡Tienes mierda en la cabeza, imbécil! — Me lanzó la zapatilla y el tacón me dio justo en la frente. Gruñí y la miré con insuficiencia. —¡Siempre me dejas! ¿A dónde mierda vas?

—¡Que te importa!

—¡Qué me digas!

—¡Qué no te importa, dije!

Escuché el ruido de un coche y era el que yo sabía quien era, le conocía muy bien su manera de aparcar frente a la casa. Tomé mis llaves y salí dando un portazo dejando a Sammi enrabietada con una posición de aventarse contra la puerta… Y luego escuché un golpe contra ella… Se había dado, que pena. Me giré y salí volando de ahí dejándola antes de que saliera.

El auto blanco muy elegante estaba ahí parado sin moverse, ni siquiera estaba encendido.  Y él estaba ahí adentro mirándome aunque yo no pudiera verle a través de los cristales polarizados. Me mordí el labio y caminé hacia el auto, abriéndolo y metiéndome sin ni siquiera pensarlo.

Me acomodé y me recargué en el asiento suspirando y dejando toda mi hombría de lado, para dar paso a la estúpida melosidad y excitación que me nacía con solo verle.

—¿Otra vez está de ardida? — me habló con voz tranquila que me relajo los nervios.

—Quizás, pero me tiene arto. No puedo seguir viviendo con ella. — Me giré para hacerle saber mi inconformidad. Casi crucé mis dedos para que respondiera un ‘vente conmigo’.

—Que lástima. Pero no te preocupes que estoy con el mismo problema. Ella me crispa los nervios y hoy la eh abofeteado. Sí eh logrado que se largue, te vienes conmigo. — Me brillaron los ojos y el calentón en mis mejillas se hizo notar. Me mordí el labio y asentí frenéticamente. — Vale.

Jake manejaba concentrado y yo le veía de reojo mientras me acomodaba en el asiento inquietándome un poco y es que así funcionaban las cosas:

Sammi y yo éramos pareja, una pareja adorable y linda, y yo la amaba, era dulce y cariñosa; y de tan cegado que estaba con ella había decidido dar un paso más en nuestra relación de pareja. Formalizar. Me casé con ella y la magia de los cinco años de relación comenzó a decaer horriblemente, y de un momento a otro pasó lo que tenía que pasar tarde o temprano. El odio creció terriblemente en nuestra casa que compartimos desde los tres años juntos. El ambiente se tensa si nos ponemos juntos en alguna habitación e incluso yo duermo ahora en el sofá, preferible que compartir cama con ella.

Después de eso fingía trabajo extremo en el estudio aunque no tuviera nada que hacer, y me encontraba con él casi siempre, ambos tomábamos hasta ponernos borrachos y tocábamos notas libres y a veces al aire. Tan ebrios nos poníamos que una vez terminamos magreandonos y luego terminé inclinado, recostando medio cuerpo en la mesa de mezclas con Jake detrás de mí, moviéndose duro y rápido provocándome algunos moretones por los botones que se me enterraron en la piel.

Cualquier persona normal hubiera tratado como si eso nunca hubiera pasado y las cosas entre dos colegas se hubieran ido al caño. ¡Pero no! Jake y yo estábamos siguiéndolo, desde esa vez, conscientemente terminábamos en la misma posición y a mí me encantaba. Siempre abría las piernas y cada día intentaba hacerlo un poco más. ¡Era rutinario! Los ensayos con las guitarras que era lo primero que hacíamos al llegar al estudio, pasaron a ser lo último, ya no era una cuerda creando un acorde lo que tocábamos, ahora era la piel creando gemidos.

Era un secreto a voces que no nos molestábamos en negar cuando nos veían con descaro, al contrario, cuando Jake caminaba y yo muy cerca de él le seguía, lograba colgarme de su brazo y con las manos sudadas dejarme guiar, él ni se inmutaba y yo no lo presionaba, pero al menos los chicos de la banda ya lo sabían y como eh dicho, no porque lo dijéramos, más bien…

Un día habíamos decidido experimentar un poco más y entramos a la cabina de grabación. Jake estaba recargado en la ventanilla y yo hincado en el suelo haciéndole un buen sexo oral, pasando desapercibido. Los chicos entraron y como es obvio, la cabina retenía sonido, por lo que ni ellos ni nosotros nos dimos cuenta de nada, al menos no enseguida, hasta que Ashley se acercó riendo hacia la ventanilla y pude ver su expresión de confusión y no me dieron tiempo de mínimo sacármela de la boca cuando la puerta se abrió y Andy pego un grito tapándose los ojos. Jake al ver que pretendía pararme de mi lugar, me tomó del cabello y me hizo volver a tragarme su hombría hasta el fondo y por más que intenté empujarle de los muslos, el tenía más fuerza que yo, por lo que no logré sacármela ni un poco.

Después de traumar a los chicos, con algo de sexo, ellos mismos afirmaron no tenernos asco, si no les saludábamos de beso (en mi caso) o con la mano; prácticamente solo con un simple ‘hola’ les bastaba.

—Tienes un cuerno creciendo en la frente.

—Me ha aventado una zapatilla y me ha dado en la frente.

—¿El tacón? — Rechinó los dientes y yo asentí. — Que fuerte.

—Se ha puesto histérica. Planeaba colgarse a mi brazo, lo veía venir, pero se ha golpeado con la puerta y eh salido corriendo. Ella tendrá un cuerno más grande.

Jake soltó una carcajada y aparcó en la entrada del estudio. Con ligereza el auto se detuvo y me giré a él, tal y como todos los días al llegar. Sus labios ya me esperaban, por lo que los abrí para hacer el beso húmedo y comenzar a subir la tensión. Me subí sobre él en su asiento y el me apretujo más fuerte en su cuerpo. Mordí su labio al sentir su entrepierna chocar con la mía y lo solté dejando escapar un ligero gemido que le subió la temperatura.

—Corre. — Murmuré en sus labios y cerré los ojos oliendo su aroma.

Jake abrió la puerta y casi corriendo me levanté de él y salí del auto, a tropezones camine torpemente hacia la puerta del lugar. Tenía la erección crecida por lo que me era difícil caminar derecho. Abrí la puerta despacio pero de repente sentí un empujón por la espalda. Y no eran unas manos, era un cuerpo completo.

Jake me estaba empujando totalmente y yo me ruboricé cuando noté que había gente dentro. Caminamos por el pasillo del estudio, mientras que él me rodeaba la cintura con sus brazos y casi me arrastraba pues sus pasos cada vez eran más presurosos. Casi me caigo de boca un par de veces, pero el brazo sujeto a mi cintura me mantenía pegado a un cuerpo lo bastante fuerte como para que si me tropezaba, aún pudiera andar y reincorporarme.

Cuando vi la puerta de la sala que habitualmente ocupábamos, casi me aventé al pomo de la puerta para abrirla, pero Jake me ganó y de un empujón que me dio en la espalda baja, en la curva de mis nada predominantes caderas, me mandó directo al suelo de cara (pues tropecé con un reposapiés y con la erección que tenía no era para más).

—¿Te caíste pedazo de memo?

—No, me eh decidido que quiero una siesta antes de que me profanes el culo. — Me incorporé un poco y le miré por sobre el hombro. Gruñí y él se rió de mí. — ¿Estás bien? Sí, estoy bien, gracias por preguntar. 
— Le miré con odio y me levanté con un tirón en la entrepierna que me obligo a mantenerme inclinado más de lo esperado.

—Pero si tú no te rompes con nada.

—¡Me has tirado al suelo, imbécil!

—Bah.

Nos quedamos en silenció y entonces todo se tensó. La erección que tenía en los pantalones hablaba por sí sola, así que para quitarle peso a la situación caminando casi de puntitas, me acerqué al sofá y cuando estuve a punto de sentarme Jake tiró de mi brazo y me pegó a su cuerpo más musculoso y grande que el mío.

Me sonrojé y abrí la boca para replicar pero me vi balbuceando cosas sin sentido mientras el cálido aliento de Jake chocaba contra mis labios y mi nariz. Me acerqué pegando la punta de mi nariz en su cuello y aspiré su aroma varonil mientras él me envolvía en un agradable abrazo. No era como que el romanticismo le saliera a brotes, pero creo que de tanto sufrimiento; yo por Sammi como Jake por Ella, necesitábamos nuestro tiempo a solas.

Y es que yo ya no me consideraba heterosexual, y digamos que los hombres me iban más, pero realmente ninguno que no fuera Jake por ahora, yo era Jakesexual –quizás–  de momento y eso me gustaba.

Pasé mis brazos por sus hombros y envolví su cuello entre ellos colgándome prácticamente de él. Me separé para verle y me encontré con su mirada. Sentí un revoltijo interior y un calorcito en las mejillas.

—¿Qué me miras? — Me preguntó paseando sus dedos desde mi hombro, bajando por toda la espalda y deteniéndose al final de esta para volver a subir hasta donde inició.

—¿Debería mirarte algo?

—Pues pareces tan entretenido en mi cara que yo creo que sí, algo me miras ¿qué es?.

—Pues. — Le miré a los ojos, luego mi mirada viajó a todo su rostro; sus ojos, sus labios, su nariz, su 
cabello, sus mejillas, luego bajé más y miré su cuello que hacía leves movimientos, bajé más y su pecho subía y bajaba tranquilo. Coloqué una mano en el y lo miré. — Eres tan guapo Jake.

Jake soltó una carcajada y me apretó con más fuerza hacía él.

—¿Eso? Por dios.

—No, de verdad Jake, no sé como no me di cuenta antes ¡Benditas cervezas corrientes!

—Creo que también influyen esas chicas. Sí ambas no fueran tan cabezas huecas, quizás esto no abría pasado.

—¿Te arrepientes? — Pregunté dudando de lo que había dicho. ¿Qué había tratado de decir con eso?

—No.

Me puse de puntitas y le besé los labios con euforia, le extrañaba y estar casi una semana sin verle por culpa de terceras no me hacía muy feliz.

Su cuerpo se apegó más al mío y empujó hacia el sofá el cual pretendía tirarme unos minutos antes, pero él lo había impedido. Retrocedí con nerviosismo casi tropezándome con mis propios pies, llegando a borde del sofá y aunque me resistí un poco, Jake aventó su cuerpo contra el mío haciéndonos caer.

Y ni siquiera nos despegamos, seguimos besándonos como locos. Mis manos subieron a sus mejillas tomándole del rostro y acercándolo más a mí. Le mordía los labios y me restregaba en su cuerpo mientras que sus manos toscas acariciaban mis piernas y mis costados. Se alzó un poco metiendo las manos entre mis piernas para acomodarse mejor y luego las subió subiendo a su paso mi playera.

Me mordí el labio y giré el rostro mientras sentía sus dedos subir por mis costillas, acariciando mi piel y tocándome la cintura colocándome en el sofá con delicadeza. Me sentía algo sofocado pero estaba ansioso por sentirlo bien dentro.

Sus manos regresaron a mi playera que estaba a la altura de las axilas y tiró de ella para sacarla de mi cuerpo y así fue. Apenas y sentí el roce, fue un movimiento rápido que me provocó soltar un tímido jadeo. 
Ni siquiera había podido hacer lo mismo pues él solo se la había sacado en cuando comencé a sentí el cuerpo débil y temblequear de la excitación.

Cayó sobre mi cuerpo y nuestros pechos desnudos calientes chocaron de una forma tan erótica que solté un gemido el cual fue cortado por los labios de Jake en un beso desesperado. Mis manos sostenían el borde de su pantalón, deslizando los botones y la cremallera, para luego a empujones y tirones, bajarlos como pudiera. Jake hizo lo mismo con los míos e incluso me pasó lastimando la erección que tenía, por lo que le solté una patada en la mandíbula tirándolo al suelo. No dude en ir tras él para sentarme sobre su cuerpo.

—Mierda Jinxx — Jake alzó las caderas un segundo, por lo que mi cuerpo se balanceo en un vaivén suave. Me mordí el labio por lo que reprimí los gemidos de placer. Jake tomó mis caderas y me presionó contra su miembro ya despierto bajo sus bóxer sin dejar de lado el vaivén suave —, mierda Jinxx, muévete así.

—Uhm, Jake, quítatelos y fóllame ¡ya! — Tiré del cintillo del bóxer y me levanté un poco para bajárselos al mismo tiempo que él bajaba los míos. —hazlo, hazlo.

Y estos quedaron tirados a un lado de nuestros cuerpos.

El vaivén suave había quedado atrás ahora dando lugar a los dedos mágicos de Jake, empapados de su y mi saliva, recorriendo todo el costado derecho de mi cuerpo, hasta llegar a mis nalgas. Con una mano las abrió y con los dedos húmedos tanteo la zona en donde tanto le gustaba estar y yo le permitía.

—Ouhm, Jake. — Suspiré al sentir su largo dedo deslizarse con facilidad en mi interior. Abrí los labios y jadeos de dolor y placer escapaban de mi boca suavemente, eran casi inaudibles… si hubiera mucho ruido en la habitación. Introdujo otro dedo con la misma facilidad y mi ceño se frunció al soltar una palabrota.

—Aún no comprendo como esto —abrió los dedos de manera en que simulaban una tijera y yo me deshice sobre su pecho—, sigue tan cerrado después de todas esas veces. Tendré que darle más empeño.

Sonreí de lado y no por las palabras promiscuas de Jake, si no por los besos en mi cabello que vinieron después de eso. Los jadeos ahora morían, pero los gemidos salían de mi garganta naturalmente.

Jake sacó los dedos de mi cuerpo y me tomó de las caderas con una sola mano para hacerme bajar hacia su erección bastante grande. En cuanto la sentí apenas y pude respirar tranquilo pues de una fuerte estocada Jake me penetró con tal brutalidad que mi peso fue hacia delante, pero al momento tocó ese punto interno mío que me obligo a arquear la espalda levantándome sobre él quedando sentado sobre su miembro.

—Muévete.

La orden fue dada y tal y como debía ser, comencé a balancearme sobre él, penetrándome solo, apoyándome con las manos sobre su pecho. Hacia delante y hacia atrás, arriba y abajo y luego en círculos.

—Mierda. — murmuré rojo de calentura.

Me estaba volviendo loco y yo no me sentía con fuerzas para moverme sobre él con violencia, como él sabía hacerlo, así que me detuve para que él tomara el control de la situación. Y así fue.

Tomo mis caderas con ambas manos, casi enterrando sus inexistentes uñas, y comenzó a ayudarme con la penetración, subiendo y bajándome con rapidez que apenas y podía sentir como su miembro llegaba hasta el fondo pues al microsegundo ya estaba saliendo para volver a entrar.

Mis gemidos ahora eran gritos, gritos que seguro estaban escuchando afuera y no me importaba, cualquier queja y salían sin trabajo de aquí.

Jake tomó mi pene y comenzó a sacudirlo violentamente, por lo que le di un manotazo y caí en su pecho. Rodamos. El encima de mí, me tomó de los talones abriéndome más las piernas. Sus manos bajaron acariciando mis pantorrillas y se detuvieron en mis muslos, manteniéndome muy abierto para la penetración, la cual ahora hacia un sonido húmedo por la velocidad con la que lo hacía y el pre-semen de Jake.

Mi cuerpo se movía al ritmo de las embestidas de Jake y mis manos ya no tenían fuerza para sujetarse de sus fuertes brazos como lo había estado haciendo, por lo que cayeron al lado de mi cabeza inertes y sin fuerza.

Jake tenía el ceño fruncido y sudaba horrores, como si estuviera haciendo demasiado ejercicio, sus labios soltaban gruñidos apretando los dientes y de vez en cuando separándolos para soltar un gemido.

Se acercó a mi cuello y comenzó a morder toda esa zona, llegando a mi pecho, mordisqueando uno de mis pezones con saña, jalándolo y lamiéndolo logrando que sintiera mi pene explotar pronto. Llevé una mano a mi erección y apreté la punta para aguantar un poco más.

—Te amo — Solté de repente ganándome un mordisco por parte de Jake sobre mi pezón —, te amo, te amo, te amo. — repetí ido.

Sus labios me volvieron a besar y decidí terminar pronto. Le empuje de los hombros haciendo que él me tomará de las caderas, por lo que cayó de espaldas, de nuevo conmigo arriba sobre él. Pequeños saltos comencé a dar tan excitado que esta vez si eran rápidos y violentos.

Jake tomó mi pene de nuevo y lo acarició logrando que soltara un grito al momento de que escuchaba unos gritos afuera de la habitación. Jake se enterró en mi trasero y yo tensé todos los músculos apretándole con fuerza haciéndole gruñir y apretar mi erección.

La puerta de abrió dejándonos expuestos a lo que de tanto nos ocultábamos, sin embargo tomar la ropa y decir que era una equivocación en pleno orgasmo, no era lo más viable.

—¡Ahh, mierda! — Mi cuerpo tembló torpemente que quedé inconsciente escasos segundos.

—¡Jinxx!

—¡Jake! ¿qué mierda haces?

Jake gruño y yo caí de nuevo sobre su cuerpo sin romper la penetración, mientras sentía todo su semen salir por entre mis nalgas y escurrirse en mis piernas.

Sentí un escozor en mi cabeza que me dolió hasta los huevos, sin embargo estaba tan agotado que solo gruñí y giré mi cabeza para ver quien lo había hecho, aferrándome al cuello de Jake.

—Sammi. — Dije casi sin aliento levantándome del cuerpo de Jake aún sin romper la penetración.  Ella me miraba furiosa sin una zapatilla. ¿Qué le pasaba con eso? Siempre me las aventaba. —¿Qué mierda haces aquí?

Sin esperarlo más Samantha entró hecha una fiera a la habitación, me tomó de cabello y tiró de mí con fuerza haciéndome levantarme de Jake que apenas se reponía desde el suelo, viendo todo con el ceño fruncido y molesto.

Rompió la penetración al jalarme hacia arriba, haciéndome doler el trasero con ello. Grité y le pegué un empujón fuerte que cayó justo sobre Ella, que también tenía un signo de interrogación en la cara.

A comparación de Sammi, Ella se mantuvo de pie en la puerta mirándonos a los dos completamente desnudos.

—Me engañaste con un hombre. Hijo de puta. — murmuró casi inaudible.

Jake solo se encogió de hombros desde el suelo y se levantó para tomarme del brazo y jalarme hacia él para abrazarme en cuanto vio que Sammi pretendía echárseme encima. Sammi se detuvo en seco cuando notó la mirada fiera de mi amante y se encogió cuando Jake abrió la boca.

—Ni se te ocurra.

—¡Te odio, maldito marica chupapollas! —Gritó Ella tirando un anillo muy bonito al suelo, el cual supuse era de su futura boda, muy pronto quizás, la cual ahora jamás se haría, y después salió corriendo desesperada.

Sammi se me quedó mirando y rompió en llanto haciendo lo mismo que Ella, se sacó el anillo de bodas y me lo tiró en la cara, sin embargo estaba tan débil que este cayó al suelo cerca de mis pies. Pretendía levantarlo y conservarlo, hasta que Jake lo pateo lejos quedando debajo del sofá.

—Gracias, nos quitas un peso de encima. Ahora… shu.

La corrió y Sammi a lágrimas vivas me deseo la muerte, pero realmente estaba más concentrado en que por fin mi matrimonio estaba acabado. La puerta se azotó y me removí acomodándome mejor entre los brazos de Jake.

—Que fácil.

—Si bueno, hay un problema. — Le dije a Jake haciendo una mueca sobre mis labios.

***

Iba con ambas piernas sobre el asiento del copiloto, comiéndome un dulce que Jake que había comprado sin rechistar y con el móvil en la mano mientras Jake cantaba como retrasado una canción de la radio.

Había pasado unos cuantos días de que nos habían cachado y ahora podíamos salir todos los días, por todo el día sin preocuparnos por unas mujeres locas. Habíamos dejado de frecuentar el estudio por obvias razones… ya no hacía falta.

Tanto como a Jake y a mí nos botaron, por lo que no dudamos en festejar como solo unos adictos al sexo festejaban.

Ahora más calmado y realmente feliz, comiendo la golosina en mi mano, estaba mirando twitter con cuidado, leyendo cada cosa que me salía al inicio en cada refrescar de la página, cuando de repente  varios tweets salieron uno tras otro formando un texto de algunos caracteres, dividido en varios pedazos. Leí con cuidado y casi me ahogo con la golosina por la tremenda carcajada que quería salir de mi boca.

—¿Qué sucede? — Habló mi novio.

Extendí la mano y le mostré los aproximadamente cinco tweets que Sammi había publicando formando un texto de extremada estupidez además de que sonaba demasiado ardida. Ella me ha botado y creyó que fue lo mejor. Debería superarlo.

—¿Ardida? — Asentí y el soltó una carcajada demasiado fuerte al momento que aparcábamos sobre la casa de Andy. — Vamos anda, que se nos escapa el crio.

Salimos volando del auto de Jake y casi a tropezones toqué el timbre. Ambos pusimos una cara de lastima con una sonrisa radiante. Imposible que dijera que no… si le hubiéramos dejado alguna opción, claro.

Apenas abrió la puerta con una cara sonrosada, nos metimos a su casa empujándolo y metiendo nuestras maletas y cosas personales.

—¿Qué mierda hacen?

—Venimos a quedarnos. — respondí feliz.

—¿Qué?

—Nos han corrido de casa, ya sabes y si no, es algo que te contaremos después. Bueno, a juzgar por el color de tus mejillas y tu respiración entrecortada, creo que estás ocupado, y nosotros también. Dale saludos al chico. — Jake me tomó del brazo y me jaló al pequeño cuarto de baño que había en la sala de Andy.

Me besó con fuerza y colocando sus manos en mis muslos me levantó para sentarme sobre el lavabo. Me agarré con fuerza y abrí las piernas para darle libre acceso a que me hiciera suyo de nuevo.







Nota: Otro Janxx esta vez dedicado a Vannesa y a Nathalie. Pero claro con la dedicación especial a Rubi quien no sé donde esta ;w; ... Nos leemos luego.

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